» ALCER pide a las CCAA que se responsabilicen de la prevención de la enfermedad renal ALCER pide a las CCAA que se responsabilicen de la prevención de la enfermedad renal | ALCER

La Federación Nacional de Asociaciones ALCER, entidad representante de los enfermos renales, considera necesario que las Comunidades Autónomas adopten medidas para prevenir la enfermedad renal, fomentando estilos de vida saludables en la población, además de aquellas otras que sirvan para detectar la enfermedad en los primeros estadios.

Así de rotundo se ha expresado el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones ALCER, Jesús Molinuevo, tras el acto que ha tenido lugar este jueves en el Congreso de los Diputados con motivo de la celebración del Día Mundial del Riñón.
Este año el Día Mundial del Riñón promueve la educación sobre las consecuencias nocivas de la obesidad y su asociación con la enfermedad renal. En este sentido desde ALCER “abogamos por un estilo de vida saludable y por la adopción por parte de la administración, de políticas sanitarias que hagan que los comportamientos preventivos sean una opción asequible”, explica Molinuevo.

Estas reivindicaciones vienen recogidas en el documento para el abordaje de la enfermedad renal crónica’ aprobado en marzo de 2015 por el Consejo Interterritorial dentro del SNS. Este documento se elaboró con el consenso entre nueve sociedades científicas, representantes del Ministerio de Sanidad, de las Comunidades Autónomas, la Agencia Española del Medicamento, la Organización Nacional de Trasplantes y las Asociaciones de Pacientes.

Entre los objetivos de esta iniciativa, se encuentran: la promoción de la salud y la prevención activa, así como aumentar el diagnóstico precoz de la enfermedad.

“Desgraciadamente”, indica el representante de la Federación Nacional de Asociaciones ALCER, “tan solo tres Comunidades Autónomas han decidido implantar, parcialmente, en sus territorios esta herramienta”.

Por todo ello continúa Molinuevo, “desde ALCER consideramos necesario que las administraciones autonómicas, como gestoras del servicio de salud de sus territorios, y el Ministerio de Sanidad, como garante constitucional de la salud de los ciudadanos, asuman sus responsabilidades en la prevención de la enfermedad. Las Comunidades Autónomas dando traslado al documento de consenso, aprobado por todos, a sus territorios y el Ministerio estableciendo un sistema de seguimiento, evaluación y actualización del proceso de implantación en las Comunidades Autónomas”.
Jesús Molinuevo, ha resaltado la labor de los profesionales de la atención primaria, pues su participación en la consecución de estos objetivos es “imprescindible”, y así queda reflejado en este documento.

“Evitar la automedicación y los fármacos neurotóxicos, como los antiinflamatorios no esteroides; minimizar el uso de contrastes radiológicos; o medir los niveles de albúmina en orina en los análisis que hacen a las personas que pasan por sus consultas, ayudará a prevenir la insuficiencia renal crónica”, aclara el responsable de ALCER.

Por último, informa ALCER, la sanidad es un instrumento de cohesión social que debe garantizar las mismas oportunidades a todos los ciudadanos independientemente de su lugar de residencia, “por lo que consideramos que la desigual implantación territorial de este Documento Estratégico sería un error que no debería producirse, como ya sucedió con la Estrategia de la Cronicidad”, concluye el presidente de Federación Nacional de Asociaciones ALCER.

Un problema de salud publica

La Enfermedad Renal Crónica es un problema de Salud pública que afecta en nuestro país a 4.000.000 de personas, de las cuales casi 57.000 están en Tratamiento Renal Sustitutivo (30.000 trasplantados y 27.000 en tratamiento de diálisis).
En los 10 últimos años el número de personas que han tenido que iniciar Tratamiento Renal Sustitutorio ha aumentado un 11,58%, actualmente hay casi un 22% más de personas que necesitan diálisis para sobrevivir que hace 10 años y, aunque el número de trasplantes renales ha aumentado casi un 35% con respecto al año 2006, la lista de espera no solo no ha disminuido sino que ha aumentado en 139 personas. Casi 4.000 personas con enfermedad renal crónica fallecen cada año antes de recibir su trasplante.