A partir de ahora, los neoyorquinos que vayan a sacarse el carné de conducir deberán pensar antes en la posibilidad de convertirse en donantes de órganos. Una nueva normativa de la ciudad hace obligatorio incluir en los trámites necesarios para la licencia una pregunta directa al aspirante: ¿le gustaría incluir su nombre en el registro de donantes de órganos?

La iniciativa pretende aumentar el número de donaciones, especialmente escasas en la Gran Manzana. “Otros estados tienen tasas de donantes que duplican e incluso triplican a las del estado de Nueva York”, ha señalado el senador David Carlucci, uno de los impulsores de la normativa.

Las razones de esta reticencia, señala la prensa americana, son dispares, aunque podría influir ampliamente la gran diversidad religiosa que existe en Nueva York, así como la escasa conexión social que es habitual en las grandes ciudades.

“Siguen existiendo muchos mitos sobre la donación de órganos, como el que dice que los médicos no intentarán salvar tu vida en el hospital si ven que eres donante”, ha señalado Lauren Shields, activista en favor de la donación desde que a los 13 años recibió un trasplante de corazón.

Convencidos de que la necesidad de órganos aumentará en los próximos años -debido al ascenso de problemas como la diabetes, que puede provocar una insuficiencia renal irreversible-, son muchos los organismos que han apoyado la nueva iniciativa.

Sin embargo, el ejemplo de otras ciudades y estados que han llevado a cabo programas similares no augura grandes éxitos. En California se implantó una medida similar hace dos años, pero en este tiempo solo se ha apreciado un modesto incremento en el número de donaciones.