El Complejo Hospitalario de Santiago realiza el primer caso de España en una niña. La técnica exige amplia experiencia en endourología y en cirugía percutánea.

El equipo del CHUS que practicó la intervención: los enfermeros Teresa Mosquera, Enrique Morón y Milagros Formoso; el jefe de Urología, Camilo García Freire, y Daniel Pérez-Fentes, responsable de Endourología.

La cirugía micropercutánea es una buena alternativa para resolver la litiasis renal en edad pediátrica. Esta técnica supone un avance en la cirugía percutánea convencional y es eficaz cuando el cálculo del riñón es de gran tamaño o cuando fracasa la litotricia extracorpórea por ondas de choque (fragmentación de la piedra para facilitar su posterior expulsión). La minimización del daño en el parénquima renal adquiere relevancia en los niños debido a su larga esperanza de vida y a que existen posibilidades de que se repita la litiasis. El jefe del Servicio de Urología del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS), Camilo García Freire, y el urólogo Daniel Pérez-Fentes, han hecho estas reflexiones en declaraciones a DM después de realizar la primera cirugía micropercutánea de litiasis renal que se hace en España a una paciente pediátrica y una de las primeras a nivel internacional. La técnica se utilizó anteriormente en nuestro país en adultos, y en niños la serie más extensa corresponde a Turquía (37 casos).

La paciente, intervenida el pasado 4 de noviembre, tiene 14 años, aunque su anatomía es todavía muy infantil, según ha comentado Pérez-Fentes. Tenía un cálculo renal de gran tamaño, de unos 3 cm de diámetro, en su riñón derecho, lo que le provocaba dolor. Los cirujanos accedieron a la cavidad renal a través de un orificio de 2,4 mm de diámetro, por el que introdujeron una microcámara y una fibra láser con la que se pulverizó la piedra sin necesidad de extraer ningún fragmento. La niña fue dada de alta a las 24 horas de la cirugía, completamente asintomática, y se reincorporó al colegio en una semana.

Camilo García ha señalado que la endourología está desplazando a la cirugía abierta en litiasis renal. De hecho, en el CHUS no se hace una cirugía abierta para tratar esta patología desde hace diez años. Se ha sustituido por la ureterorrenoscopia, cirugía poco agresiva que aprovecha los conductos naturales, y la cirugía percutánea, que permite acceder a las vías urinarias a través de un orificio único de 8 mm.

La minimización del daño en la función renal adquiere relevancia en niños debido a su larga esperanza de vida y a la posibilidad de que la litiasis repita

Más pequeño

En el hospital gallego, durante los últimos años se han realizado más de 200 casos con cirugía percutánea convencional, con un porcentaje de éxito del 90 por ciento, una tasa de transfusión inferior al 3 por ciento y una estancia media postoperatoria de tres días. Pero la micropercutánea supone un paso más, porque permite hacer un orificio aún más pequeño, de entre 1,2 y 2,4 mm de diámetro, lo que rebaja el daño en la función renal. “Está demostrado que el impacto sobre el parénquima renal es mínimo, con un orificio de 8 mm, así que lógicamente será todavía menor si el orificio es tan reducido”, recalca Daniel Pérez-Fentes. Por este motivo, es un procedimiento especialmente beneficioso para los niños cuando el cálculo es grande o fracasa la litotricia, como ocurrió con la paciente operada en el CHUS, porque su larga esperanza de vida y la probabilidad de recurrencia de la litiasis exigen minimizar en lo posible el daño renal para evitar consecuencias irreversibles a largo plazo. Además, la técnica resulta muy eficaz porque se resuelve en un solo acto el problema: “No es que vaya a sustituir a la litotricia, pero a veces la piedra no rompe y precisa de varias sesiones con sus anestesias”.

En adultos, la cirugía micropercutánea es una opción más que, como afirman los cirujanos del CHUS, allana el camino para hacer un traje a medida al paciente. Así, en 2012, la Unidad de Endourología y Litiasis del CHUS abordó 662 casos con litotricia extracorpórea, 46 con nefrolitotomía percutánea, 36 con ureterorrenoscopia convencional y 22 con cirugía intrarrenal retrógrada. La miniaturización de los aparatos ha facilitado la técnica, que precisa de experiencia en endourología y de una curva de aprendizaje de unos 60 casos de cirugía percutánea convencional. “Exige conocimiento del material, experiencia y manejo delicado del cirujano”, ha destacado García Freire, quien vaticina que, además de la litiasis renal pediátrica, en el futuro se sumarán indicaciones como litiasis distales o de divertículos caliciales