» Discapacidad en la enfermedad renal crónica Discapacidad en la enfermedad renal crónica | ALCER

Discapacidad en la enfermedad renal crónica

La enfermedad renal crónica (ERC) es una patología que por sus características tiene un gran impacto sobre la calidad de vida de aquellas personas que la padecen. Desde los estadios iniciales de la enfermedad hasta su fase terminal, las restricciones y sus tratamientos se ven reflejados en la vida diaria de las personas que la padecen.

El trasplante renal es una alternativa terapéutica inserta en el concepto de tratamiento renal sustitutivo (TRS), al igual que la diálisis. El trasplante renal constituye una solución temporal para un colectivo minoritario de personas con enfermedad renal que supone una mejora en su salud y en la calidad de vida. Pero no se debe de confundir el concepto de mejoría con el de curación, puesto que la enfermedad renal de base se mantiene.

La persona con ERC que haya estado sometida a diálisis sufre otro tipo de patologías asociadas que no se curan con el trasplante. Además, el tiempo que una persona con ERC ha tenido que estar sometido a diálisis influye negativamente en la progresión y evolución del trasplante.

Las personas trasplantadas de riñón necesitan continuas y periódicas visitas al servicio de Nefrología y a otros servicios complementarios y necesarios para la supervivencia del injerto; pueden sufrir hospitalizaciones; deben de ingerir una medicación inmunosupresora imprescindible para mantener el riñón funcionante que produce efectos secundarios en forma de otras patologías; cambios de pauta en la medicación o modificaciones del tratamiento debido a su nefrotoxicidad y efectos secundarios. Estas situaciones pueden dar lugar a despidos laborales por ausencias reiteradas al trabajo. Como se ha planteado en la reciente sentencia del tribunal de justicia de la UE (caso Ruiz Conejero, 18 de enero de 2018), el art. 52.D del Estatuto de los Trabajadores que permite el despido de aquellos trabajadores que acumulen un determinado volumen de falta de asistencia al trabajo, aun justificadas pero intermitentes, podría producir una discriminación indirecta que afectaría a la personas con ERC al ser más proclives a tener faltas de asistencia por baja laboral con una duración menor de 20 días consecutivos. Por lo tanto, las enfermedades y patologías descritas producen limitaciones en las actividades de la vida diaria que se suman a las que genera la enfermedad de base y el trasplante renal.

Las personas trasplantadas de riñón piden y exigen oportunidades de ser ciudadanos de pleno derecho; los profesionales que trabajan con ellos deben ser garantes de que lo logren.

Discapacidad en la enfermedad renal crónica

Twitter