El síndorme cardio-renal es reconocido como una entidad propia, lo que permite su diagnóstico y abordaje terapéutico específicos.

“En la última década, la elevada prevalencia y la gravedad del síndorme cardio-renal han permitido que ésta sea reconocida como una entidad propia. Este reconocimiento permite facilitar su diagnóstico precoz y optimizar el tratamiento, obteniendo como resultado una mejora clara de la esperanza de vida de estos pacientes”, comenta Xosé Luís Pérez, médico del Servicio de Medicina Intensiva el Hospital Universitario de Bellvitge.

çEl 60 por ciento de los enfermos con fracaso renal agudo presentan un cierto grado de insuficiencia cardiaca. Entre los distintos tratamientos para el síndrome cardio-renal, está el uso de diferentes tipos de fármacos o procedimientos invasivos como las técnicas de ultrafiltración o de diálisis. Se ha demostrado que en los enfermos que han sido operados de cirugía cardiaca, el tratamiento con hemofiltración mejora significativamente su pronóstico. La técina de la ultrafiltración es empleada en los pacientes con insuficiencia cardiaca aguda.

“La investigación en la búsqueda de nuevos biomarcadores es muy importante ya que nos permitirá intervenir más precozmente, evitando la progresión de estas afecciones”, explica Joan Sabater, médico del mismo hospital que Pérez. Actualemente, la aproximación de diagnóstico está basada en parámetros clínicos y biomarcadores clásicos.

La insuficiencia cardiaca y renal marca un peor pronóstico de la evolución del paciente a corto y largo plazo. Los enfermos con insuficiencia renal crónica en diálisis tienen 10 veces más probabilidades de morir por una causa cardiovascular que la población normal. Por otro lado, el 10 por ciento de los enfermos que se someten a una cirugia cardiaca presentan un fracaso renal agudo en el postoperatorio, lo que supone multiplicar por el riesgo de mortalidad. “Dada la importancia de la enfermedad, la labor de investigación y búsqueda para la mejora de las técnicas diagnósticas y terapéuticas resulta esencial para aumentar la calidad de vida de estos pacientes”, añade Pérez.

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