La nueva vuelta de tuerca a la reforma laboral, exigencia de la Unión Europea, será una revisión de lo ya aplicado. No habrá contrato único pero, convencido de que avanza por el buen camino, el Gobierno ha puesto el foco en la liberación de obstáculos y la simplificación de las contrataciones, una demanda insistente de las agrupaciones empresariales, de la que recelan los sindicatos. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, anunció ayer ante la comisión correspondiente del Congreso que el propósito del Gobierno es reducir de 41 a 5 los formatos de contratación de trabajadores. Los modelos serán a partir de ahora mucho más concretos: indefinidos, temporales, de relevo, en prácticas y de aprendizaje.

La ministra de Empleo adelantó que el Ejecutivo de Mariano Rajoy trabaja para refundir los incentivos existentes a la contratación. Aseguró que, en el futuro, se presentarán en un modelo único. Este recorte del número de modelos de contratos, cuyo objetivo es facilitar que los empresarios adquieran nuevos compromisos con los trabajadores, mantendrá los incentivos existentes presentándolos de forma más clara, con la idea de facilitar el conocimiento exacto tanto a los trabajadores como a los empresarios.

Báñez acudió al Congreso para rendir cuentas, a petición propia, de los resultados de la reforma laboral, transcurrido un año de su entrada en vigor. La oposición no asume las grandes líneas de su balance, y el grupo parlamentario del PSOE ha registrado una iniciativa parlamentaria a fin de crear una subcomisión para que en tres meses haga «la auténtica evaluación» de las causas que motivan la continua destrucción de puestos de trabajo.

La ministra explicó que se refundirá la Ley de Empleo para incluir y reordenar todos los incentivos existentes en materia de contratación. «Es un problema que solventaremos dentro de muy poco», afirmó Báñez, tras asegurar que los trabajos están muy avanzados. La reducción del número de modelos de contratos tiene como objetivo incentivar a los empresarios. Los estímulos existentes se presentarán de forma más clara «en un modelo único».

Aseguró Báñez durante su comparecencia ante la Cámara que la dualidad del mercado de trabajo español ha mejorado. Ante los portavoces de la oposición, muy duros en sus críticas al Gobierno ante el elevado nivel de desempleo, la ministra les instó en su réplica a «esperar y comprobar» los primeros efectos que en un mercado laboral reformado, producirá la tan ansiada recuperación económica.

«Gracias a la estrategia de emprendimiento y empleo joven más de 75.000 jóvenes han encontrado una oportunidad de empleo por cuenta propia o ajena», aseguró la ministra, tras dar cuenta de que el paro juvenil se redujo hasta junio un 6,39 % interanual.

La titular de Empleo destacó además la reducción del absentismo laboral en un 14% y el recorte desde el 19,5% al 16,5% en el impacto de las medidas colectivas de despido. El Ejecutivo habría «facilitado las suspensiones temporales o las reducciones de jornada en situaciones de dificultad», que si bien han registrado aumento de 23 puntos, este descenso comporta una contrapartida de menor cifra de despidos, afirmó Báñez. «El despido es la última opción», reiteró.

Empleo también ha confirmado que durante el primer semestre de este ejercicio se ha reducido el número de trabajadores afectados por medidas colectivas de regulación en un 15,1%.Y la ministra resaltó en su comparecencia que la lucha contra el fraude laboral y a la Seguridad Social ya está «dando resultados» e informó que desde la puesta en marcha del actual plan han aflorado 130.512 empleos irregulares y se han detectado 65.000 altas falsas.

Discrepantes

Los agentes sociales han reaccionado divididos. El secretario confederal de Acción Sindical de CC OO, Ramón Górriz, consideró «una burla» que la ministra de Empleo, Fátima Báñez, haya planteado una reducción del tipo de contratos. A su entender, una modificación del sistema de contrataciones no servirá para generar puestos de trabajo, y solo parece moverse al dictado de las organizaciones empresariales. El sindicalista ha lamentado que la responsable ministerial eludiera temas como la lucha contra el fraude en las contrataciones.

En conjunto, Górriz hizo una evaluación negativa del primer año de reforma laboral, que a su juicio solo ha servido para destruir empleos y abrir camino al descuelgue de los convenios, así como para aumentar la contratación laboral en detrimento de la indefinida. El balance del primer año de la reforma laboral se salda con «un absoluto fracaso», aumento del desempleo y devaluación salarial, zanjó el representante de CC OO. Coincidió en esta valoracíón el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, para quien los cambios introducidos «no han contribuido a crear puestos de trabajo, ni han reducido la segmentación existente entre contratos temporales y fijos».