» El paciente renal tiene derecho a ser tratado por un nefrólogo de referencia que valore el manejo integral El paciente renal tiene derecho a ser tratado por un nefrólogo de referencia que valore el manejo integral | ALCER

La enfermedad renal crónica (ERC) tiene una alta prevalencia en la población general, en especial en la población de edad avanzada y/o con enfermedades crónicas asociadas como la diabetes y los procesos cardiovasculares. Se estima que el 9,16 por ciento de la población española presenta ERC en sus distintos estadios, porcentaje que llega hasta el 23,67 por ciento al hablar de los mayores de 65 años.

Ante esta situación, el Manifiesto en el que se recogen los derechos y necesidades de los pacientes con ERC, impulsado por Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades Renales, apuesta claramente por la promoción de la autogestión de la salud centrada en los pacientes, centro neurálgico de la intervención profesional sanitaria y social, su autonomía y sus derechos.

Los profesionales sanitarios que nos dedicamos al cuidado de estos pacientes debemos exigir a las administraciones sanitarias el acceso de todos los pacientes, independientemente de su estado socio económico, condición social o lugar de residencia, del tratamiento más adecuado para ellos. El enfermo renal tiene el derecho de estar informado de todas las opciones posibles de tratamiento y ser autónomo para elegir qué opción se adapta mejor a su estilo de vida.

Es imposible administrar tratamientos de calidad y seguros sin la existencia de un equipo profesional multidisciplinar coordinado que garantice el seguimiento y acompañamiento del paciente a lo largo del proceso de su enfermedad. Como todo paciente crónico y pluripatológico, el paciente renal tiene derecho a ser tratado por un nefrólogo de referencia que valorará el manejo integral del paciente, no sólo su enfermedad. Es el profesional —junto a la enfermería— que debe hacer partícipe a la persona con ERC y familiares en la toma de decisiones clave en relación a su atención y tratamiento.

Un elemento clave en la calidad asistencial es la seguridad y todos los profesionales implicados en todas las fases del cuidado deben asegurarse de realizar todos los tratamientos, técnicas, aplicando los protocolos avalados por las sociedades científicas e implementando prácticas seguras en procedimientos y actuaciones.

España y los países de nuestro entorno invierten alrededor del 2,5 por ciento de su presupuesto sanitario en el enfermo renal, que no es poco, y ello nos hace incidir en la necesidad de implantar esas estrategias de abordaje de la ERC relacionadas con su prevención, diagnóstico precoz y derivación temprana, así como la sensibilización a favor de la donación de órganos y el trasplante.

Sólo si aceptamos al paciente renal como tributario de un manejo integral de su enfermedad y aplicando las herramientas y recursos humanos y materiales para ello conseguiremos unos tratamientos de calidad, seguros y con equidad.

No olvidemos nunca que en la mayoría de los casos, la enfermedad renal acompaña al paciente a lo largo de toda su vida y que las asociaciones de personas con ERC participarán activamente en todo su reconocimiento de derechos y necesidades y que los profesionales que vivimos cada día la realidad de la enfermedad renal no podemos quedarnos con los brazos cruzados.

Fuente: Gaceta Médica