Durante el Congreso de Redes Integradas de Servicios de Salud celebrado en Navarra, expertos abogaron por avanzar en redes integradas en las que el paciente sea atendido en un proceso único sin distinción entre Primaria y Especializada. Asimismo, han recordado que existe un porcentaje importante de pacientes crónicos con necesidad de que los sistemas sanitarios aumenten la información que se les ofrece, se les implique en la atención sanitaria y se les enseñe a realizar un seguimiento de su propia patología

 “La mejora de la eficiencia de los servicios sanitarios no es suficiente para mantener un planteamiento a largo plazo de sostenibilidad del sistema sanitario. Estamos en un momento de repensar muchas cosas, como el cómo seguir proveyendo a los ciudadanos de servicios sanitarios si estos no se convierten en agentes activos de su propia salud”. Así lo expresó el secretario general de la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), Mariano Guerrero, al analizar el momentoactual de cambio que vive el sistema sanitario, en el marco del Congreso de Redes Integradas de Servicios de Salud, celebrado en Tudela, Navarra.

En esta misma reunión César Pascual, director gerente del Hospital Marqués de Valdecilla y vicepresidente de SEDISA, advirtió de la necesidad de avanzar en redes integradas en las que el paciente es atendido en un proceso único y no hay distinción entre Atención Primaria y Especializada. Así, considera que todas las organizaciones sanitarias que van a atender estos procesos han de formar parte de una organización única, al tiempo que comenta que una referencia de este planteamiento es el modelo Kaiser Permanente, una aproximación que ha demostrado que el sistema sanitario es más eficiente al trabajar en red: “Hay que ir más allá de la mera coordinación. Tiene que ser todo una única organización”.

En esta reunión, organizada por la Organización Iberoamericana de Prestadores de Servicios de Salud y la Organización Española de Hospitales y Servicios de Salud, la ponencia del secretario general estuvo centrada en el papel de los pacientes, en cómo convertir a los ciudadanos en sujetos activos, no sólo en el conocimiento de su enfermedad, en el momento en el que se convierten en enfermos, sino en relación a la promoción de su salud. “Cada ciudadano ha de cuidar de su salud. Los servicios sanitarios están para ayudarle en este cometido, pero con el compromiso personal de cada uno”, agregó Guerrero.

Como recordó el experto, este tema no es nuevo, pero sí ha cobrado mayor relevancia en los últimos años de la mano de la constatación de la existencia de un porcentaje importante de pacientes crónicos. Un tipo de paciente gran consumidor de servicios sanitarios, “que, además no puede ni debe estar ajeno a la gestión de su salud”.

Para Mariano Guerrero, con estos pacientes hay una triple tarea. Una primera fase, en la que se debe trabajar la información hacia el paciente, una segunda, en la que hay que intentar implicarle y, una tercera de empoderamiento, para que se auto-ayuden y ayuden al sistema sanitario haciendo un seguimiento de su propia patología. Lo que denomina pacientes expertos, “personas que saben lo que les pasa, conocen cómo resolver algunas complicaciones asociadas a su enfermedad, saben cómo tomar su medicación, etc”.

También se ha venido hablando en los últimos meses, agrega, sobre las redes integrales. Cree que los esfuerzos no sólo deben dirigirse a la prestación de servicios sanitarios en hospitales o centros de salud, sino que han de centrarse más en el ciudadano, “porque todas las políticas que han sido dirigidas hacia la promoción de la salud hacen disminuir de una forma muy importante el gasto sanitario”. Por lo tanto, según argumentó, se convierten en aliados en el proceso de hacer más eficiente el sistema sanitario: “No habría que centrarse sólo y exclusivamente en la eficiencia del servicio sanitario que damos ahora, que va dirigido fundamentalmente hacia los pacientes, sino en invertir de una forma decidida en políticas dirigidas a promocionar la salud. La mayor inversión se debe hacer aquí”. Así, afirmó: “Hay que empezar a convertir a los ciudadanos en expertos, de forma que tarden tiempo en convertirse en pacientes”.

Mariano Guerrero considera que para conseguir este cambio, ha de existir una apuesta política. “Llevamos más de 25 años hablando de la necesidad de hacer políticas preventivas, pero creemos que no han de hacerse sólo en el marco del sistema sanitario, sino que todas las políticas de todos los Gobiernos deberían converger y contar con una visión de salud, como por ejemplo en políticas agrícolas, educativas, industriales, laborales, ecológicas, etcétera.”, señaló.

En segundo lugar, estarían los profesionales que componen el sistema sanitario, que deben verse a sí mismos como “faros en los que los ciudadanos se fijan”. Por tanto, cree conveniente que adopten una actitud pedagógica de promoción de la salud, siendo elementos activos en la transformación de los ciudadanos y en la promoción de la salud. Por último, existe a su juicio una parte organizacional, en la que se ha de repensar el sistema sanitario, pasando de un sistema sanitarista a uno más salubrista. “Si entendemos que hay un proceso de ver la enfermedad como el resultado de la no promoción de la salud, esto nos lleva pensar que si invertimos en ella vamos a ver la enfermedad mucho después en el tiempo y mucho más controlada”, argumenta.

Desde la Sociedad y su planteamiento de profesionalización de los directivos sanitarios, concluye, “estamos influyendo en que la gestión de los servicios sanitarios lleve consigo la promoción de la salud y tenemos la convicción de luchar por implantarla”.

Roles en las redes integradas

César Pascual analizó durante las jornadas el rol del hospital en las redes integradas y, sobre todo, las dificultades que tienen los grandes para integrarse en dichas redes. Y es que, tal y como explica, los sistemas sanitarios de todo el mundo han estado basados en los hospitales y concebidos en torno a los enfermos agudos. “Hoy en día este modelo ya no es válido. Los hospitales no tienen futuro si no se integran en red, pero también es verdad que no puede haber redes sin hospitales”, argumenta.

Desde el punto de vista del vicepresidente de SEDISA, los hospitales medianos y pequeños no tendrán tantas dificultades para esta integración, pero los grandes hospitales muy especializados sí. El motivo, su superespecialización: “Les es más difícil compartir el conocimiento. El ámbito del conocimiento de cada uno de los profesionales es muy sofisticado, pero, a su vez, muy estrecho. En este sentido, los hospitales generales medianos y comarcales tienen más fácil adoptar un papel en el que hay más médicos hospitalistas que se puedan integrar”, argumentó. Y opinó que por estos motivos, la integración de los grandes hospitales implicaría un proceso de adaptación “tremendamente grande, que puede resultar lento y no estar exento de dificultades”.

Pero, ¿por qué apostar por la integración en redes? César Pascual explicó que el modelo ha demostrado que con la integración hay una mejor utilización de los recursos y, por tanto, una mejora en la eficiencia. Además, “se atiende mejor a los pacientes y los profesionales están más satisfechos. Calidad eficiencia y satisfacción profesional. Todo lo que sea avanzar en estos tres ámbitos ayudará a mejorar el sistema”. Para llevar a cabo esta integración, recuerda el vicepresidente, es necesaria la implicación de las administraciones, ya que ha de responder a una visión estratégica política que lo permita. “Se están dando pasos en esta dirección muy tímidamente. Es verdad que se avanza en áreas integradas, pero también lo es que muchas veces ocurre sólo en el papel, porque luego en el funcionamiento real sigue habiendo Primaria y Especializada. Habría que avanzar de forma decidida. El momento de cambiar es ahora, sino llegaremos tarde”.

Otro actor muy importante en este proceso son los profesionales sanitarios, que, argumenta, han entendido que se han visto abocados a las redes integradas por la crisis económica o por la necesidad de ahorrar. Cree que no se ha explicado lo suficientemente bien, lo que ha generado rechazo. “Tenemos que trabajar en hacer ver a los profesionales la necesidad del cambio de modelo”, apuntó César Pascual y matiza: “Hay que insistir en ello tratando de introducir la gestión clínica y los conceptos de gestión en el ejercicio diario. Si los profesionales se mantienen alejados será imposible que entiendan las necesidades del sistema”.

Fuente: www.medicosypacientes.com