Grupo de Estudio de SIDA (GESIDA), de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas, junto con la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.), y con la participación de miembros de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) y la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC), han llevado a cabo el Consenso sobre el manejo de la patología renal en pacientes con infección por VIH.

Este documento se ha llevado debido a que un 30 por ciento de los pacientes con VIH presentan problemas renales, especialmente proteinuria e insuficiencia renal, y, ante estas alteraciones, se hace necesario proporcionar recomendaciones sobre la prevención y el manejo de la patología renal en los pacientes con infección por el VIH basadas en la evidencia científica, que sirvan como guía de utilidad práctica para la práctica clínica.

“La afectación renal en el paciente con infección por VIH es frecuente, tiene una implicación pronóstica, y también en el tratamiento antiretroviral. La nefrotoxicidad por fármacos antiretrovirales es un problema emergente, por lo que se requieren en muchos de estos pacientes un ajuste de dosis de algunos fármacos o incluso retirada y sustitución por otras alternativas”, ha señalado durante su presentación el doctor José Luis Górriz del Servicio de Nefrología del Hospital Dr. Peset de Valencia.

Górriz ha coordinado este documento junto con el doctor José M. Miró, del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic de Barcelona y el doctor Félix Gutierrez de la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Hospital General Universitario de Elche.

El Consenso destacado la necesidad de que se realice una valoración, en el momento del tratamiento, sobre la posibilidad de las complicaciones crónicas del paciente con VIH (afectación renal, alteraciones óseas, riesgo cardiovascular, etc…); igualmente pone de manifiesto algunos puntos relevantes de este consenso, como la necesidad de anticipar un adecuado cribado de la enfermedad renal, realizar una evaluación periódica, así como el seguimiento y ajuste de fármacos nefrotóxicos.

En el documento se establecen también unas recomendaciones para el manejo de proteinuria y otras complicaciones presentes en el paciente con enfermedad renal crónica, así como los criterios para consultar con Nefrología y la realización de biopsia renal.  En este sentido, la estimación del filtrado glomerular a partir de la creatinina sérica y la detección de proteínas en orina  son  pruebas analíticas sencillas permitirían detectar precozmente a los pacientes con nefrotoxicidad en fases iniciales.