Científicos del Centro de Diabetes Joslin han descubierto una fuerte correlación entre las altas concentraciones de un metabolito involucrado en la señalización de la insulina y el desarrollo de la insuficiencia renal crónica (IRC).

Cerca de un 33 por ciento de personas con diabetes tipo 2 sufren daño en el riñón que progresa hasta convertirse en una insuficiencia renal crónica (IRC). Un nuevo estudio, llevado a cabo por el Centro de Diabetes Joslin (EEUU), ha comparado las huellas metabólicas de los pacientes con IRC con aquéllos que no la padecen.

Esta investigación, publicada en Kidney International, se diferencia de las demás por que examina el metabolismo de los pacientes cuando todavía están sanos o en una etapa muy temprana de la enfermedad y por la amplitud de los factores metabólicos estudiados, explica Monika Niewsczas, autora principal del trabajo.

Para este trabajo, seleccionaron a 40 pacientes del estudio sin IRC de ocho a 12 años. A continuación, los investigadores utilizaron la espectrometría de masas global para buscar los niveles de unos 2.400 metabolitos en las muestras de plasma de los pacientes. Entre los resultados, los científicos encontraron 16 moléculas de solutos urémicos presentes en niveles superiores en los que desarrollaron la IRC que en aquéllos que no.

Niewczas explica que en el momento de la recogida de muestras la función renal era normal en la gran mayoría de los participantes del estudio, lo que sugiere que estas moléculas pueden ser tanto marcadores de los primeros estadíos de la enfermedad, como ser las causantes de la misma. El daño a las células del túbulo renal puede ser uno de los mecanismos que provoquen el fallo renal.

“Muchos de los solutos urémicos que aumentaron estaban controlados por los túbulos y estas células los secretan activamente. Los altos niveles de estos metabolitos pueden ser una señal de daño tubular”, explica Niewczas.

Además, los investigadores descubrieron una fuerte correlación entre las altas concentraciones de mioinositol, un metabolito involucrado en la señalización de la insulina y en otros procesos biológicos, y un avance de la IRC.

“Hasta ahora, los investigadores se centraban en sus estudios en los solutos urémicos al nivel de un solo metabolito, pero nosotros hemos utilizado una plataforma muy potente y de alto rendimiento que puede escanear varios miles de metabolitos a la vez. Las alteraciones del metabolismo en general son claves en la diabetes y estudios como éste pueden tener un gran potencial para descubrir nuevas vías que deriven en la creación de nuevos medicamentos y nuevas pruebas diagnósticas”, concluye Niewczas.

fuente: diariomedico.com