En España unos 4.500 pacientes esperan un trasplante de riñón por insuficiencia renal crónica. Disponer de riñones de otras especies podría ser una solución a la escasez de órganos. Sobre esta premisa, un grupo de investigadores del Servicio de Urología del Hospital Universitario y Politécnico La Fe, de Valencia, y del Instituto de Ciencia y Tecnología Animal de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) ha conseguido implantar con éxito metanefros (precursores de los riñones que se desarrollan en el feto) de conejo en otros receptores adultos, consiguiendo el desarrollo de riñones. Este trabajo ha recibido el segundo premio de Investigación en el XIX Congreso Europeo de Urología, en Estocolmo.

El metanefros se origina en la quinta semana de gestación en humanos, el día 12, en embriones de rata, y entre el día 21 y 28, en los de cerdo. En el desarrollo embrionario, el primordio renal obtiene la mayor parte de su vascularización de la aorta en desarrollo, siendo el propio órgano el que atrae al metanefros los vasos para garantizarse el aporte sanguíneo. “Esa habilidad para garantizarse la propia vascularización in situ facilita el trasplante, ya que cualquier lecho vascular disponible del receptor atrae al metanefros hacia su vasculatura”, ha explicado a DM César David Vera, del Servicio de Urología de La Fe e investigador principal del proyecto. Así, injertos no vascularizados pueden ser trasplantados inter-especies sin ocasionar rechazo, “porque el receptor adopta como propio el metanefros y lo vasculariza”.

Vía laparoscópica
Para desarrollar este punto de partida, la investigación llevada a cabo por el grupo formado por Vera y los miembros de la UPV Francisco Marco y José Salvador Vicente Antón se centró en extraer el metanefros de embriones de conejos e implantar por vía laparoscópica cuatro metanefros en cada uno de los seis conejos adultos empleados en el estudio, en concreto, cerca de los vasos renales o los ováricos. A las tres y seis semanas, mediante laparotomía exploradora, se observó que el receptor había “adoptado” el nuevo órgano, y éste se había desarrollado hasta convertirse en un “mini-riñón”.

“A las seis semanas, el volumen del neo-riñón equivalía a un tercio del riñón normal del receptor. Además, su morfología y estructura histológica eran idénticas a las de los órganos del grupo control”, ha apuntado Vera. A esta comprobación se suman los resultados de ensayos similares en centros de Manchester, Tokio y Washington, que han demostrado que las hormonas que segregan el metanefros implantado (renina y eritropoyetina) son del receptor, y no del donante.

“Si se consiguen metanefros en un estadio temprano, las células presentadoras de antígeno del sistema inmunitario se encuentran ausentes y, por tanto, se evitaría tener que administrar inmunosupresores”.

En una segunda fase de estudio el equipo valenciano ha reproducido el trasplante laparoscópico de metanefros con éxito, pero tras someter a estos precursores a un proceso de vitrificación de tres meses. “Eso tiene repercusiones en la posibilidad de almacenar órganos un tiempo indefinido”.

La siguiente fase es romper la barrera de especies, implantando metanefros de cerdo en conejos, si consiguen los rescursos necesarios, “pues, hasta ahora, el recurso esencial es la ilusión. No obstante, el ritmo es rápido, sobre todo si se tiene en cuenta que esa línea de investigación comenzó en septiembre de 2013”. La última fase sería el ensayo clínico. Para ello “hemos de resolver muchas dudas: funcionalidad (ya mostrada por otros), cuánto tiempo crecen, qué aportarían al organismo humano, vencer la moratoria de xenotrasplantes, etc”

Fuente: Diario Medico