La tipo 1 es la menos frecuente de las diabetes, suponiendo solo un 10% de los casos de esta enfermedad. Sin embargo, su incidencia es elevada y está aumentando en los países desarrollados. Su impacto en la calidad de vida es destacado, sobre todo si se tieneen cuenta que afecta a niños pequeños -se conoce también como diabetes infarto-juvenil-. De ahí que hace cuatro años, se recibiera con alegría un estudio publicado en The New England Journal of Medicine que afirmaba que un tipo de leche hidrolizada con la proteína caseína disminuía la posibilidad de diabetes tipo 1 en niños con alto riesgo de padecerla: aquellos con un familiar de primer grado afectado y con una predisposición genética adicional.

Cuatro años después, ha llegado el turno del jarro de agua fría ya que los mismos autores han publicado datos de seguimiento de un estudio con más participantes que pretendía confirmar el hallazgo, sin lograrlo. El trabajo, que ha visto la luz en la revista JAMA, no consigue demostrar que la leche de fórmula hidrolizada sea mejor que la convencional (con proteína de vaca) para reducir el riesgo de diabetes tipo 1 en niños de alto riesgo.

En el trabajo se evaluó a 2.070 recién nacidos -frente a los 230 participantes del estudio piloto de 2010-, a los que se había hecho un análisis de sangre para determinar la presencia de anticuerpos autoinmunes para las células beta y a los que se asignó aleatoriamente a uno de los dos grupos de intervención: los que tomarían leche de fórmula convencional o hidrolizada. Los bebés tomaron esta lactancia artificial al menos hasta los seis meses y el seguimiento medio fue de siete años.

El autor principal de ambos trabajos, Mikael Knip, explica a ELMUNDO.ES que tanto su estudio piloto como trabajos anteriores en ratones han hecho que la creencia de que la leche hidrolizada podría prevenir la diabetes tipo 1 “sea bastante común”. Para el investigador de la Universidad de Helsinki (Finlandia), esto es normal dado los buenos resultados del piloto. “En este momento, no hemos sido capaces de descubrir por qué los resultados difieren tanto”, subraya.

El científico, que reconoce que la leche de fórmula hidrolizada es considerablemente más cara que la convencional, no cree, sin embargo, que esté todo dicho con respecto a esta intervención dietética. De hecho, explica, cuando se diseñó el estudio que ahora se publica se buscó responder a dos preguntas: la primera, la que se ha contestado en este trabajo, era saber si disminuía la presencia de anticuerpos autoinmunes asociados a la diabetes. Pero la segunda cuestión aún está en estudio y es saber si esos mismos niños tendrán diabetes tipo 1 a la edad de diez años.

“Los resultados actuales no excluyen esta posibilidad y creemos que es importante saber si este tipo de alimentación retrasa o previene de algún modo la progresión a la enfermedad clínica”, concluye Knip.

Fuente: El Mundo Salud