La Fundación Española de Diálisis (FED) tiene previsto poner en marcha, en enero del próximo año, un registro de accesos vasculares que servirá para mejorar la calidad de vida de los pacientes y, también, la eficiencia del sistema, con el consiguiente ahorro de costes sanitarios, tal como esperan.

Las enfermedades renales presentan una alta prevalencia en la población, especialmente en algunos grupos (pacientes de edad avanzada, hiperuricémicos, diabéticos, litiásicos). Sin embargo, no se conoce la cifra total de afectados, por ser patologías que no suele presentar síntomas hasta una fase avanzada. Cuando se llega a dicha fase, hay que recurrir a tratamientos renales sustitutivos, como la hemodiálisis, que requiere que se le practique un acceso vascular al paciente. La Fundación Española de Diálisis (FED) pondrá en marcha, en enero del próximo año, un registro de accesos vasculares que servirá para mejorar la calidad de vida de los pacientes y, también, la eficiencia del sistema, con el consiguiente ahorro de costes sanitarios. El paso previo ha sido la realización de una encuesta -a nefrólogos, cirujanos vasculares o médicos que trabajan en unidades de diálisis- que arroja unas primeras conclusiones sobre la situación actual.

Como explica la dra. Mª Teresa González, presidenta de la Fundación Española de Diálisis, “si no hay un buen acceso vascular, la calidad de la diálisis se resiente, y esto repercute en la calidad de vida y también en la esperanza de vida del paciente dializado”. De ahí la importancia de conocer “en qué hospitales o centros se pueden realizar los accesos a tiempo y de forma adecuada y en cuáles existen todavía hoy serias dificultades para su buena práctica, teniendo los pacientes complicaciones o recibiendo dosis inadecuadamente bajas de diálisis”.

Los accesos para diálisis pueden ser nativos (fístula) o externos (catéter). Se considera que la situación ideal es que los pacientes que necesitarán terapia prolongada emprendan la hemodiálisis con una fístula arteriovenosa interna (FAVI) realizada. Consistente en la unión de una arteria y una vena, la FAVI ahorra las complicaciones que pueden ocasionar los catéteres (infección, trombosis, estenosis…). En ocasiones, cuando la diálisis ha de comenzar de manera inmediata y la FAVI no está madura para ser puncionable se ha de utilizar un catéter temporal, con las posibles complicaciones ya mencionadas y el consiguiente aumento de ingresos hospitalarios y la mayor morbimortalidad.

La Dra. González considera que “es un porcentaje bajo que sólo un 63% de los pacientes cuenten con una FAVI nativa al iniciar la terapia, como dice la encuesta; se debería llegar al 80%”. Asimismo, Mª Teresa González señala como “excesivos” los 60 días que transcurren de promedio entre que se solicita la FAVI hasta que se le practica al paciente. Según la doctora, y teniendo en cuenta que el acceso no puede utilizarse hasta mes y medio después de realizado, el plazo no debería exceder las dos semanas.

Asimismo, la encuesta señala que únicamente un 37,5% de los centros cuenta con un protocolo de seguimiento de los accesos vasculares. En palabras de la presidenta de la FED, “es fundamental hacer un seguimiento de la FAVI para detectar precozmente los problemas y, o bien corregirlos, o bien realizar un nuevo acceso lo antes posible para no retrasar la terapia”.

En cuanto al número de centros de diálisis existentes en España, Mª Teresa González dice que “son suficientes, pero hay dificultades, sobre todo en el medio rural, para encontrar centros cercanos al domicilio del paciente, y con unos horarios que se adecúen a su vida laboral, social y familiar”. En la encuesta de la FED y Laboratorios Rubió han participado 80 centros de toda España (más del 55% son hospitales de referencia) que realizan hemodiálisis a casi 6.800 pacientes.

Al crear el registro de accesos vasculares, la Fundación Española de Diálisis busca “conocer la situación actual, hacer un seguimiento de la misma y, vistos los defectos y la persistencia de algunas bolsas de precariedad en la realización de buenos accesos, informar a la administración y establecer con ella un diálogo permanente. Este diálogo habría de mejorar la calidad de la diálisis y de la vida de los pacientes. Y, al mismo tiempo, establecer un sistema eficiente que permita ahorrar costosas reintervenciones y la utilización de prótesis de elevado coste para la sanidad pública en estos momentos de crisis”.

www.medicosypacientes.com