En el acto inaugural de su curso académico el presidente de la Real Academia Nacional de Medicina (RANM), el profesor Joaquín Poch, ha manifestado el compromiso de que la Academia siga ocupando un lugar de referencia en el debate médico español. “Seguiremos apostando ?señaló- por fomentar la docencia y la investigación para continuar ocupando un lugar de privilegio en el discurso médico. Para la Academia, el 2013 ha sido un año de gran actividad, y en este sentido, vamos a seguir con el impulso de nuevos proyectos, ya que todas estas iniciativas son el germen de nuestra renovación como institución”.

Asimismo destacó los valores de perseverancia y constancia por los que siempre se ha regido la RANM: “en cada actividad que llevemos a cabo ?continuó- seguiremos manteniendo nuestra esencia, que es escuchar con respecto y discutir con profundidad y rigor sobre medicina. De esta manera, no sólo conseguiremos reafirmar nuestra apertura a la sociedad, sino también mantener la búsqueda de la excelencia científica”.

Durante el acto, el profesor Luis Pablo Rodríguez, secretario general de la RANM, hizo lectura de la Memoria del Curso 2013 y se hizo entrega de la placa de Académico Senior al profesor  Félix Pérez, y del Premio de la Academia 2013, que conlleva su designación como Académica Correspondiente, al profesor Juan Antonio Vargas Núñez.

Conferencia inaugural

En la ceremonia de apertura del curso, el profesor Guillermo Suárez Fernández fue el encargado del discurso inaugural que versó sobre la Respuesta Sanitaria frente a epidemias producidas por virus. Seguimiento, control y erradicación. A lo largo de su intervención el profesor Suárez hizo un repaso por las distintas epidemias que han despertado el interés sanitario, científico y social a lo largo de los años, pasando por las dificultades para lograr su control, y hasta llegar al progreso científico y tecnológico que ha permitido, en algunos casos, la erradicación de estas infecciones.

Tal y como apuntó el profesor Suárez, el temor a las pandemias y epidemias aparece periódicamente como amenaza para el ser humano. “El SIDA, la rabia, el mal de las vacas locas o la gripe aviar, entre otras, no son ajenas para nadie y, en determinados momentos pueden crear situaciones de temor o pánico que interfirieren con las normas de control sanitario”.

Control epidémico y erradicación

La gran amenaza del futuro son las enfermedades virales, difíciles de prevenir y controlar debido a la extremada variabilidad de los virus. Con este motivo, el sector sanitario considera fundamental que se financien programas de erradicación de ciertas enfermedades virales, tales como la poliomelitis, el sarampión o la rubeola. Sin embargo, como advirtió el profesor Suárez, “el problema es que muchas de estas enfermedades infecciosas no se pueden erradicar, ya que requieren resolver una ecuación con múltiples incógnitas a través del progreso científico y tecnológico”.

A nivel mundial, solo existen dos enfermedades de estas  características que se han eliminado: la viruela y la peste bovina. En cualquier caso, el Académico de Número destacó que “atravesamos un periodo de optimismo en la lucha contra las enfermedades infectocontagiosas, ya que se han mejorado los procedimientos para su seguimiento, control y erradicación a diferentes niveles (local, provincial, nacional, continental y global)”. Además, el profesor Suárez apuntó que “el uso de las nuevas tecnologías moleculares unido a una moderna legislación, tanto a nivel nacional como mundial, sustentan la importante labor investigadora que se desarrolla con el fin de controlar estas epidemias y pandemias que hace años asolaron directa o indirectamente diferentes territorios”.