» La sanidad madrileña jubila forzosamente a dos doctoras con investigaciones punteras La sanidad madrileña jubila forzosamente a dos doctoras con investigaciones punteras | ALCER

El Hospital La Paz, bajo el criterio de una única persona, jubila a dos investigadoras que reclamaron su continuidad.

Madrid tiene un problema de plantilla en su sanidad pública. El consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha reconocido recientemente que en el departamento de Recursos Humanos han abierto la puerta a retrasar la jubilación de algunos profesionales ante la falta de personal en ciertas especialidades. En los próximos años se estima que el 33% de los trabajadores del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) se jubilarán. Sin embargo, mientras el dirigente reconoce el problema, el Hospital La Paz jubila forzosamente a dos doctoras con investigaciones de primer nivel y de gran reconocimiento.

“Sería un error, en mi opinión, perder a esta gran profesional”. De esta manera, Estela Paz-Artal, presidenta de la Sociedad Madrileña de Inmunología de la Comunidad de Madrid, reclamaba reconsiderar la decisión que ha tomado el centro madrileño jubilando a principios de este mes de noviembre a Margarita López Trascasa, jefa de sección de Inmunología de La Paz. Pero López Trascasa no es la única que ha visto trastocada sus planes y, por ende, su investigación. Dora Pascual-Salcedo, a inicios en enero de este 2017, también ha sufrido la misma ‘suerte’: jubilada a pesar de tener en marcha numerosos proyectos y la voluntad de continuar como adjunta de la unidad de Inmunología del mismo hospital.

“Hemos pasado exámenes médicos, tenemos proyectos para los próximos meses y numerosas cartas de apoyo”, empiezan a narrar a EL BOLETÍN las dos investigadoras, que recuerdan que la decisión ha sido tomada por una única persona. Un largo currículum y una trayectoria con sus respectivos reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. Todo insuficiente. La medida es fulminante.

Todo nació en 2009

El origen lo cuentan ellas: “En 2009 se jubiló el responsable de la unidad y el hospital colocó discrecionalmente a una persona eventual”. Esta llegada supuso el principio del fin a una historia con la inmunología que ha alcanzado las cotas más altas convirtiendo a La Paz en toda una referencia, tal y como reconocen voces autorizadas en las cartas mencionadas.

“Hemos pasado exámenes médicos, tenemos proyectos para los próximos meses y numerosas cartas de apoyo”, empiezan a narrar a EL BOLETÍN las dos investigadoras, que recuerdan que la decisión ha sido tomada por una única persona. Un largo currículum y una trayectoria con sus respectivos reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional. Todo insuficiente. La medida es fulminante.

Todo nació en 2009

El origen lo cuentan ellas: “En 2009 se jubiló el responsable de la unidad y el hospital colocó discrecionalmente a una persona eventual”. Esta llegada supuso el principio del fin a una historia con la inmunología que ha alcanzado las cotas más altas convirtiendo a La Paz en toda una referencia, tal y como reconocen voces autorizadas en las cartas mencionadas.

Según denuncian las dos protagonistas, el centro madrileño, sin ningún tipo de nombramiento, es decir, a dedo y “fuera del marco jurídico del sistema de la sanidad madrileña”, eligió a un antiguo residente de la unidad como máximo responsable. Y por candidatos dentro del centro no sería. La Dirección le confió el desafío aunque fuese un trabajador eventual. En 2014 ya se convirtió en interino y desde su llegada, tal y como resaltan, se dedicó a “bloquear” que saliese la plaza de jefe de servicio.

La genética y los trasplantes empezaron a ser los protagonistas siguiendo su criterio personal. “Deriva el trabajo de la unidad a las líneas que a él le interesan”, lamentan las doctoras. El centro, a las preguntas de este medio, matiza que esto se debe a que “actualmente se demanda más actividad relacionada con los trasplantes y las enfermedades relacionadas con la autoinmunidad”. Pero los problemas comenzaron a multiplicarse.

Un ahorro de un millón de la mano de Pascual-Salcedo

“A los pocos meses de empezar, realizó cambios en una de estas secciones, que repercutieron en un serio problema para atender a la rutina de esta sección, y en abierta discrepancia con la encargada del trabajo”, cuentan. A partir de ese momento, las líneas de investigación seguidas en la unidad empezaron a difuminarse. Dora Pascual-Salcedo era la encargada de la cuantificación sérica de fármacos biológicos y sus anticuerpos, en las enfermedades inflamatorias crónicas.

“El hospital se estaba ahorrando un promedio de un millón de euros anuales desde 2009 y la Consejería de Sanidad (Subdirección de Farmacia) me había autorizado un proyecto para ahorrar a nivel regional. Ahora está bloqueado”, reprocha. De hecho, la profesional es la única representante española en el grupo europeo de monitorización de fármacos.

Los efectos del adiós

No obstante, al parecer no han sido los suficientes para mantenerse como adjunta a la unidad de Inmunología pese a su intención. El hospital reconoce la jubilación forzosa pero le resta importancia: “El hospital cuenta en la Unidad de Inmunología con personal facultativo especializado para realizar la labor asistencial que le corresponde en todas sus áreas”. Nada va a cambiar relatan desde La Paz. Algo de lo que discrepan las implicadas:

“Las técnicas en la rutina seguirán, pero no la interpretación ni la ampliación de la cartera. Y sobre todo la investigación en esta área, que en los últimos años ha convertido a la Paz en el hospital español con mejor manejo clínico de estas terapias. La constitución de la Unidad de Terapias Biológicas se quedó también en puertas con la documentación preparada. El valor añadido que conlleva el buen hacer de un facultativo de laboratorio en su cooperacion con los clínicos se pierde, necesariamente”.

En este sentido, las dos profesionales hacen hincapié en que ya se está “resintiendo” la unidad. “Los análisis de rutina que estaban en marcha se hacen, aunque con coste diez veces superior. Éramos líderes”, apostillan. Al mismo tiempo, las doctoras desvelan cómo ha quedado la situación desde su salida: “Actualmente la carga asistencial de tres personas (las dos jubiladas y una profesional que fallecío recientemente) es asumida por una única facultativa contratada”. Unos cambios sin un previo aviso para que pueda se pueda desarrollar de manera adecuada lo que se conoce como transmisión de conocimiento.

El temor de las dos investigadoras ya no es solo por sus casos sino porque estas escenas puedan repetirse en la sanidad pública. Lineas consolidadas y que alzan a un centro a los puestos de máximo éxito en manos de una única persona. Las doctoras reclaman que, al menos, un comité de expertos decante la balanza en estos casos. Pese a ello, el Hospital La Paz se mantiene firme en que no habrá alteración alguna en el día a día: “Los proyectos de investigación del hospital se pueden mantener cuando se jubilan los investigadores para lo que existen fórmulas legales que se aplican de manera habitual”.

Aun así, Pascual-Salcedo no olvida su papel asistencial en el hospital madrileño: “Me encargué de desarrollar y aplicar en la rutina los ensayos manuales para medir los fármacos, averiguar si la dosis era adecuada o ineficaz para un paciente, alertar del riesgo de reacciones adversas, monitorizar de modo personalizado la terapia. Esto repercutió en práctica coste-efectiva de la terapia biológica en nuestro hospital ”. La jubilación le ha cogido a contrapié; tenía la confirmación de la Consejería de Sanidad para instalar este ahorro y este conocimiento a nivel regional.

López Trascasa y las kilométricas cartas de apoyo

Por su parte, Margarita López Trascasa también cuenta con una mochila de grandes reconocimientos. Por el momento, no ha dudado en recurrir la jubilación forzosa que ha sufrido. Su labor en La Paz la había convertido, al igual que su compañera, en referencia nacional e internacional. No lo dicen ellas; así se lo han hecho saber varias sociedades científicas y jefes de servicios en numerosas cartas que ha podido leer EL BOLETÍN.

“Conozco a la Dra. López Trascasa hace casi 30 años, y deseo dejar constancia de que, en mi opinión, por su trayectoria y aportaciones, Margarita es un activo que el Hospital La Paz y la sanidad madrileña no pueden permitirse perder”, advierte la presidenta de la Sociedad Madrileña de Inmunología de la Comunidad de Madrid. Encargada del estudio de patologías del sistema del complemento y de enfermedades raras relacionadas con un sistema de la inmunidad innata, la doctora también recibió su carta de jubilación forzosa. Ella había solicitado continuar.

Hasta siete jefes de servicios del propio Hospital La Paz rubricaron sus firmas en apoyo a la profesional. “Solicitamos se considere su permanencia en activo, según sus deseos personales”, reclamaron.

“Es una experta reconocida en el campo de las Inmunodeficiencias del sistema de complemento. Su laboratorio actúa como centro de referencia para el estudio de las mismas dentro del Sistema Nacional de Salud y gracias a su labor, el Hospital La Paz es un referente a nivel mundial en estas patologías, con una dilatada trayectoria de calidad y excelencia”, valora África González Fernández, catedrática de Inmunología, médico especialista en Inmunología y directora del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad de Vigo.

La Alianza Iberoamericana de Enfermedades Raras o Poco Frecuentes (ALIBER) tampoco ha querido perder la oportunidad en valorar a López Trascasa: “Apoyo su continuidad en activo en el SNS por la relevancia de su trayectoria y los proyectos y actividades que lleva a cabo. Su jubilación probablemente tendría un impacto negativo en la continuidad de las líneas y actividades de alto interés científico y social en enfermedades raras”. Actualmente su posible reincorporación está pendiente de un recurso.

Toda una retahíla de méritos en el haber de Pascual-Salcedo y Lopez Trascasa que no han revertido el problema. “Nadie ha mirado nuestros currículums”, completan. La sanidad pública madrileña y española, con sus problemas de plantilla y de fuga de talento, ha expulsado a dos de sus doctoras punteras. Ellas no querían.