Los hombres con cáncer prostático que utilizan terapia hormonal podrían desarrollar trastornos renales, según sugiere un nuevo estudio.

El tratamiento, conocido como terapia de privación androgénica, reduce el riesgo de morir en los hombres con cáncer de próstata agresivo avanzado.

“Nuestro estudio genera la idea de que, quizás, deberíamos ser más cuidadosos al recetarles la terapia de privación androgénica a los pacientes sin una indicación clara de recibirla”, dijo Laurent Azoulay, de la Universidad McGill, Montreal.

“Todo se trata de equilibrio: identificar a la población correcta, en la que los beneficios superan los riesgos”, agregó. El tratamiento hormonal está asociado con un aumento del riesgo de diabetes y enfermedad cardíaca.

El equipo de Azoulay usó información oficial de Reino Unido sobre 10.250 hombres con cáncer de próstata diagnosticado entre 1997 y el 2008. El seguimiento duró unos cuatro años a partir del diagnóstico.

En ese período, 232 desarrollaron una lesión renal aguda (una disminución rápida de la función renal). El equipo comparó ese grupo con 2721 hombres de la misma edad, pero sin trastornos renales diagnosticados.

La mitad estaba utilizando terapia de privación androgénica. El equipo observó que los usuarios de la terapia hormonal eran entre dos y tres veces más propensos a que sus riñones dejaran de funcionar tras considerar otras enfermedades y medicamentos utilizados.

Antes, el uso de la terapia de privación androgénica no estaba asociado con un aumento del riesgo de padecer lesión renal, según publica el equipo en Journal of the American Medical Association. Para Azoulay, es posible que las variaciones de los niveles de testosterona y estrógeno en los pacientes tratados con la terapia hormonal alteren la salud renal y el mecanismo de autocuración de los riñones.

Si otros estudios replican estos resultados, el autor dijo que los médicos deberían empezar a controlar la función renal de los sus pacientes antes de indicarles la terapia de privación androgénica.

El doctor Vahakn Shahinian, de University of Michigan, Ann Arbor, opinó que los resultados son “una sorpresa”. Dijo que aún se desconoce si la relación entre la terapia de privación androgénica y la lesión renal es biológicamente posible.

“Es interesante, pero se necesita validarla (…) antes de que pueda pensar que se trató de un efecto real”, dijo Shahinian, que no participó del estudio. Coincidió con Azoulay que los médicos deberían indicar con cuidado la terapia hormonal.

“Cuando existe un beneficio claro, los pacientes deberían seguir utilizándola y no preocuparse por todo esto”, resumió Shahinian. Aun así, consideró que “cuando hay dudas sobre los beneficios, hay que preocuparse por los efectos adversos. Y este estudio se suma a la lista”.

 

Los hombres con cáncer prostático que utilizan terapia hormonal podrían desarrollar trastornos renales, según sugiere un nuevo estudio.

El tratamiento, conocido como terapia de privación androgénica, reduce el riesgo de morir en los hombres con cáncer de próstata agresivo avanzado.

“Nuestro estudio genera la idea de que, quizás, deberíamos ser más cuidadosos al recetarles la terapia de privación androgénica a los pacientes sin una indicación clara de recibirla”, dijo Laurent Azoulay, de la Universidad McGill, Montreal.

“Todo se trata de equilibrio: identificar a la población correcta, en la que los beneficios superan los riesgos”, agregó. El tratamiento hormonal está asociado con un aumento del riesgo de diabetes y enfermedad cardíaca.

El equipo de Azoulay usó información oficial de Reino Unido sobre 10.250 hombres con cáncer de próstata diagnosticado entre 1997 y el 2008. El seguimiento duró unos cuatro años a partir del diagnóstico.

En ese período, 232 desarrollaron una lesión renal aguda (una disminución rápida de la función renal). El equipo comparó ese grupo con 2721 hombres de la misma edad, pero sin trastornos renales diagnosticados.

La mitad estaba utilizando terapia de privación androgénica. El equipo observó que los usuarios de la terapia hormonal eran entre dos y tres veces más propensos a que sus riñones dejaran de funcionar tras considerar otras enfermedades y medicamentos utilizados.

Antes, el uso de la terapia de privación androgénica no estaba asociado con un aumento del riesgo de padecer lesión renal, según publica el equipo en Journal of the American Medical Association. Para Azoulay, es posible que las variaciones de los niveles de testosterona y estrógeno en los pacientes tratados con la terapia hormonal alteren la salud renal y el mecanismo de autocuración de los riñones.

Si otros estudios replican estos resultados, el autor dijo que los médicos deberían empezar a controlar la función renal de los sus pacientes antes de indicarles la terapia de privación androgénica.

El doctor Vahakn Shahinian, de University of Michigan, Ann Arbor, opinó que los resultados son “una sorpresa”. Dijo que aún se desconoce si la relación entre la terapia de privación androgénica y la lesión renal es biológicamente posible.

“Es interesante, pero se necesita validarla (…) antes de que pueda pensar que se trató de un efecto real”, dijo Shahinian, que no participó del estudio. Coincidió con Azoulay que los médicos deberían indicar con cuidado la terapia hormonal.

“Cuando existe un beneficio claro, los pacientes deberían seguir utilizándola y no preocuparse por todo esto”, resumió Shahinian. Aun así, consideró que “cuando hay dudas sobre los beneficios, hay que preocuparse por los efectos adversos. Y este estudio se suma a la lista”.