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El uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) puede elevar el riesgo de mortalidad cardiovascular y por todas las causas en pacientes en Hemodiálisis, según datos de un estudio publicado en Kidney Internacional Reports, con 2.242 pacientes tratados en 40 centros de Fresenius Medical Care España.

El uso de inhibidores de la bomba de protones (IBP) eleva el riesgo de mortalidad cardiovascular y por todas las causas en pacientes en hemodiálisis. Ésta es la principal conclusión de un estudio observacional en el que participaron 2.242 pacientes en diálisis tratados en 40 centros de Fresenius Medical Care en España y que acaba de ser publicado en Kidney Internacional Reports.

Los IBP (omeprazol es el más conocido) son los fármacos más utilizados en el mundo desarrollado sin que en un gran porcentaje de casos sean necesarios. Están indicados para el tratamiento de las enfermedades relacionadas con la secreción ácida, en especial la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) y úlcera péptica gastroduodenal, aunque su uso para tratar síntomas que no son causados por este tipo de patologías es un problema generalizado, según indica el estudio.

Mortalidad por todas las causas

Aunque hasta el momento, se ha reportado su asociación a daño renal en la literatura, el objetivo del presente estudio fue investigar la asociación entre el uso de inhibidores de la bomba de protones, registrado en el 79 por ciento del total de pacientes en seguimiento (1.776), la hipomagnesemia, el riesgo cardiovascular y la mortalidad por todas las causas en un grupo amplio de pacientes en hemodiálisis no seleccionado. Para ello se llevó a cabo un análisis por índice de propensión que permite, al imitar la aleatorización utilizada en los ensayos clínicos, un equilibrio comparable entre los grupos en tratamiento con inhibidores de la bomba de protones (410 pacientes) y aquellos no tratados (410 pacientes) en relación a su efecto sobre la mortalidad

Los autores consideraron que existía hipomagnesemia cuando los niveles de magnesio en sangre eran inferiores a los 1,8mg/dl. Estaban en esta circunstancia un 6,1% del total de pacientes que participaron en el estudio. Los inhibidores de la bomba de protones eran más utilizados en el grupo que presentaba niveles bajos de magnesio en sangre (92 por ciento vs 78 por ciento P<0,01). Se utilizaron modelos de regresión univariante y multivariante para identificar los predictores que podrían tener un impacto en la hipomagnesemia y el uso de inhibidores de la bomba de protones fue significativamente asociado con esta circunstancia en ambos análisis.

Se produjeron 515 muertes durante el estudio, incluidos 433 pacientes que estaban en tratamiento con inhibidores de la bomba de protones y 82 pacientes que no lo estaban. Las causas de mortalidad se relacionaron con eventos cardiovasculares (43,30 por ciento, infección (19,22 por ciento), muerte súbita (16.12 por ciento), enfermedad oncológicas (7,38 por ciento) y otras causas (13,98 por ciento). El análisis del total de pacientes mostró una supervivencia significativamente peor para los pacientes en terapia con inhibidores de la bomba de protones y, cuando se consideró solo la relación con enfermedad cardiovascular, también mostró una supervivencia significativamente peor para este grupo de pacientes. La exposición a estos medicamentos fue identificada como un predictor independiente de mortalidad por todas las causas en el análisis univariante y también en el multivariante. Además, también lo fue para la mortalidad cardiovascular.

Las conclusiones de los investigadores sugieren que el uso de inhibidores de la bomba de protones se asocia con hipomagnesemia y con un exceso de riesgo de mortalidad en pacientes en hemodiálisis. “Sin embargo, este hallazgo debe confirmarse en ensayos controlados aleatorizados adicionales que analicen las diferencias en la mortalidad entre los pacientes nuevos usuarios de este tipo de medicamentos y también por los niveles de magnesio. De todos modos, se debe considerar un equilibrio de los efectos negativos positivos y posibles antes de la exposición a largo plazo de los pacientes en hemodiálisis a los inhibidores de la bomba de protones. En esta población, el uso a largo plazo de este tipo de medicamentos a menudo no se justifica”, concluyen.

Fuente: Diario Médico