“Galicia recibe más de lo que da porque tiene más centros especializados, pero ninguna comunidad conseguiría los mismos resultados cuantitativos y cualitativos por sí sola”

Habla rápido, directo y seguro; tiene las ideas muy claras. Amable aunque recatado, el “padre” del imitado modelo español de trasplantes es un hombre menudo y discreto que alardea del éxito del sistema pero sin adjudicarse ni una pizca del mérito. Rafael Matesanz relató en Vigo las claves del sistema en una conferencia organizada por el Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima. Junto a Matesanz, participaron el director de la Oficina de Coordinación de Trasplantes del Sergas, Jacinto Sánchez, y el coordinador de trasplantes de Fátima, Antonio Varela.

-¿Cuál es el “milagro” del sistema de donaciones español?

-En contra de lo que muchos puedan pensar, estamos muy bien organizados. Se basa en tres partes esenciales: la generosidad y solidaridad de la población española; segundo, un sistema nacional de salud muy bueno y universal y, tercero, que tenemos a profesionales muy bien entrenados en todos y cada uno de los hospitales donde se puede hacer una donación. Incluso en hospitales privados, como este de Vigo, colaboran con el sistema público y eso no ocurre en muchos países. Además, hay que destacar que el 22% de los trasplantes se hacen con órganos de otras comunidades. Hay algunas que reciben más que dan, porque tienen más centros especializados, como Galicia, y otras que dan más que reciben. Ninguna comunidad conseguiría los mismos resultados cuantitativos y cualitativos por sí sola.

-La crisis ha recortado precisamente en ayudas en formación. ¿Ha hecho mella en el sistema nacional de trasplantes?

-Tenemos un sistema muy sólido y a prueba de crisis. Desde el año 89 hemos formado a unos 15.000 profesionales; personal de urgencias, nefrólogos, internistas, enfermeras… En España en total tenemos a 400 coordinadores y no podemos dejar que ninguna crisis se lo lleve por delante. Nuestros vecinos portugueses hace cinco años copiaron nuestro sistema de trasplantes y probablemente nos habrían superado por la razón de que tienen un índice de siniestralidad muy superior a España. Pero la crisis sí se ha llevado su sistema porque no lo tenían tan asentado como nosotros.

-Galicia tiene unos datos muy buenos en el conjunto de España, ¿cuál es su principal escollo?

– Sí, Galicia tiene un sistema de trasplantes muy bueno y la cifra de donación es exactamente igual que en España, de 35 donantes por millón. Está entre las comunidades más potentes aunque sigue luchando por mejorar las negativas familiares que, sobre todo en la Galicia interior, siempre han sido un punto negativo, aunque en estos momentos están en el 24 por ciento, que es una cifra bastante buena.

-¿Es algo cultural?

-La cosa no depende tanto de la cultura. En España en estos momentos el 10% de los donantes son emigrantes. Están donando al mismo nivel que nosotros. Si comparamos con los datos de las negativas de los ingleses en Inglaterra, por ejemplo, su tasa es del 40%. Es un dato importante. Nosotros tenemos amplia experiencia de ingleses que han fallecido en España, más de 200, y las negativas de ese grupo es solamente de un 9%. ¿Por qué esta diferencia? Porque nuestros coordinadores se lo transmiten mejor y seguramente el sistema nacional de salud les ha atendido mejor aquí que allí.

-La edad de los donantes es cada vez más alta. ¿Cómo afecta a los pacientes jóvenes?

-Somos un país desarrollado y envejecido, especialmente en la cornisa cantábrica y Galicia, y el perfil del donante está de acuerdo con eso. Es inaceptable un riñón de 70 años para un chaval de 15 porque el riñón a partir de los 35 años pierde funcionalidad, un 1% cada año. En el pulmón o en otros órganos no es tan problemático. Por eso potenciamos cada vez más la donación en vivo de riñón. El riesgo de donar un riñón, además, es mínimo, por lo que hay que recurrir cada vez más a él. En donación hay que lanzar dos mensajes: uno que en la donación de cadáver no hay barreras de edad y, segundo, que hay que ir a la donación de vivo si es posible antes de entrar en la diálisis.

-Los órganos creados en laboratorio, ¿llegarán a hacer innecesario el sistema de donaciones?

-Se están introduciendo día a día y lo más espectacular ha sido el corazón artificial trasplantado en Francia recientemente, pero está por ver que funcione a largo plazo. Vamos a asistir a la creación de órganos mixtos, con células madre y moldes, pero especialmente veremos órganos como tráqueas, vejigas o intestino. Un corazón, hígado o riñón es algo más complicado. Además, aunque tuviéramos una fábrica de hígados o corazones, siempre va a haber pacientes que lo necesiten con urgencia y precisen una donación.

-España destaca en la creación de riñones.

-Sí, es muy interesante el trabajo con microrriñones que está desarrollando Juan Carlos Izpisúa y es una vía muy importante que posiblemente llegaremos a ver, aunque seguro que van a tener que convivir con la donación muchos años.

-Ha pasado por muchos ministros de Sanidad y se mantiene en su cargo, ¿la fórmula?

-Por trece ministros, exactamente (ríe). La única fórmula es la profesionalidad, Ahora cumplimos 25 años y, aunque ha sido complicado, la ONT ha conseguido ser paradigma del buen funcionamiento.