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El Comité de Trasplantes del Consejo de Europa ha aprobado por unanimidad el rechazo absoluto del proyecto impulsado desde Estados Unidos de intercambio global de riñones.

El Global Kidney Exchange tiene el aval del premio Nobel de Economía Alvin Roth, lo que le abrió las puertas de todos los ­foros posibles, incluido el propio Consejo de Europa. La Organi­zación Nacional de Trasplantes (ONT) de España ha liderado la oposición a un programa que pretende mejorar las posibili­dades de encontrar donantes ­vivos compatibles ampliando la búsqueda a países de renta baja y media, a cambio de pagar un ­trasplante a un enfermo que no pueda costearse la operación en su país.

En qué consiste

Pagar la operación a un enfermo de país pobre a cambio de que traiga un donante

Este algoritmo aparentemente solidario esconde, según el comité de trasplantes del Consejo de Europa, un auténtico “tráfico de órganos humanos”, la “cosificación de la pareja donante-receptor del país de renta media o baja”, fomenta el “riesgo de explotación” de individuos altamente vulnerables sin que se pueda garantizar que no haya abuso y, de paso, hunde todos “los esfuerzos locales para desarrollar programas éticamente robustos”.

El mecanismo que promueve el Nobel de Economía del 2012 se basa en una ampliación por razones económicas de los programas de trasplante renal cruzado ya existentes y que se desarrollan en gran parte del mundo desde hace algunos años.

En España, por ejemplo, hay cien parejas de donante y receptor de riñón apuntadas en el programa. Cuando una persona que necesita un riñón tiene un posible donante vivo pero que no es compatible con él, se apunta en el programa. Estas parejas incompatibles ofrecen su riñón a otra persona en la misma situación, con un donante incompatible. Así se van formando cadenas de donación que a menudo comienzan con un donante compatible sin pareja, los llamados buenos samaritanos. Este sistema ha permitido que 13 samaritanos pusieran en marcha una cadena de 37 trasplantes en España.

Por qué se rechaza

Para el Consejo de Europa se trata de un pago en especie que facilita la explotación

“Lo que pretende el Global Kidney Exchange es introducir en las cadenas que forman esas parejas de donantes-receptores no compatibles a un donante de un país con renta baja a cambio de costear el trasplante y la ­inmunosupresión durante diez años a un enfermo del mismo país pobre”, explica Beatriz Domínguez-Gil, directora de la ONT, que ha liderado la re­futación. “El beneficio de la ­operación se encuentra en lo que se ahorra el enfermo del país rico que de otro modo estaría en ­diálisis”.

Para la ONT y el comité europeo, “es una clara compraventa. La pareja de otro país no entra en la cadena porque sean incompatibles entre ellos, como los demás, sino por no poder pagarse la operación”. Incluso si el enfermo pobre premiado con el trasplante es compatible con el donante que trae como pareja, no recibirá su riñón. Ese estará reservado para alguno compatible de la cadena del país que paga.

“Y ese pago no incluye ningún seguimiento, sólo la inmunosupresión por 10 años. Si hay que trasplantar de nuevo, nada; si el donante tiene problemas, tampoco. Es un pago en especies. No solidaridad”, resume la directora de la ONT.

La decisión europea también es compartida por la organi­zación que reúne a los comités de trasplantes de América Latina, pero Estados Unidos ya practica este modelo de cadena con ­eslabones pobres con Filipinas y México y también India estaba interesada.

El Nobel de Economía Alvin Roth apoya este sistema que permite ahorrar en diálisis

“Los estados miembros han de apoyar el desarrollo de programas de trasplante renal cruzado que sean equitativos y no exploten la desigualdad económica que existe entre parejas (o países)”, declara el comité europeo con el apoyo del comité de ­Bioética del Consejo de Europa.

La propuesta del Global Kidney Exchange induce a la confusión. “No hay solidaridad, sino compraventa. Para verlo más claro piensa que en lugar de un trasplante, el premio fuera tratar un tumor, a cambio de que me traigas un donante… Lo que ofreces a un país con peor cobertura sanitaria es algo que te va bien a ti, porque un trasplante supone un gran ahorro en diálisis”, recuerda Domínguez-Gil.

El comité europeo cita además que los países con renta baja son precisamente los que tienen un problema de tráfico de órganos. “Es fácil imaginar la coacción que puede ejercer sobre posibles donantes un enfermo desesperado en espera de trasplante”.

La colaboración entre iguales en cambio sí que se promueve. España tiene acuerdos con Italia y Portugal porque sus protocolos son idénticos.

En esta ocasión, el trasplante basado en la donación altruista absolutamente vigilada ha ga­nado la partida a la apuesta ­economicista.

Cómo sacar más partido a todos los órganos

El 85% de los pulmones candidatos para ser trasplantados se acaba desechando. Por ejemplo, si se sabe que el órgano va a estar sin aire, en una nevera, más de 9 horas antes de la operación, ni se acepta. “Pero ahora contamos con hasta cuatro tipos de máquinas que permiten mantener esos pulmones a temperatura corporal, funcionando con un circuito extracorpóreo”, explica Andrés Varela, responsable de cirugía torácica del Puerta de Hierro. De ese modo, esos pulmones donados duran más tiempo, hasta un día, con menos riesgo de daño pulmonar que preservados en hielo. Y se puede, de paso, saber si funcionan bien. Esta es una de las medidas estrella de la estrategia de los diferentes comités de trasplantes del mundo para optimizar las donaciones y ya se ha empezado a utilizar en España. El sistema se está probando también para recuperar pulmones que pueden tener edemas o alguna otra dificultad que obligaba hasta ahora a descartarlos.

Con ese mismo objetivo de optimizar recursos, el Plan Nacional de Médula Ósea de la ONT se plantea promover la donación entre menores de 40 años y especialmente varones (las mujeres generan más incompatibilidades tras tener hijos), porque son los que más posibilidades tienen de acabar siendo donantes reales, de que sus progenitores hematopoyéticos finalmente sirvan para curar la leucemia de alguien.

“Nos podemos permitir elegir donantes más eficaces porque prácticamente todos los pacientes encuentran el suyo”, apunta el director del plan, el hematólogo Jorge Gayoso. Eso es posible en parte gracias a la progresión de un tipo de compatibilidad haploidéntica, más laxa y que incluye a padres, hijos y la mitad de los hermanos. Esos trasplantes son ya casi un tercio de los realizados.