El Hospital Santiago Apóstol, en Vitoria, realizó las primeras DCD-III. Profesionales en buena sintonía, detrás de los resultados positivos.

Los pioneros en España de la donación en asistolia controlada son el grupo del Hospital Santiago Apóstol (ahora Hospital Universitario Araba), de Vitoria, que empezaron a trabajar en este proyecto hace unos cuatro años. La coordinadora médica de trasplantes del centro, la intensivista Esther Corral, recuerda que propusieron a la ONT esa posibilidad con el objeto de aumentar los órganos disponibles.

“Recabamos datos en la literatura científica y estuvismos en contacto con el Hospital Saint George, de Londres. Vimos que nuestro hospital podía cubrir los requisitos necesarios, porque es un centro pequeño, en el que el personal de la UCItrabaja en una misma sintonía, con protocolos y sesiones conjuntas con otras especialidades, y con la presencia de bioéticos; es algo muy importante en este tipo donación, pues los primeros pasos, en concreto la limitación de tratamientos de soporte vital, atañen a todo el equipo”.

Con el visto bueno de la ONT, empezaron la experiencia piloto en 2010 y de ahí, se ha llegado a la situación en 2013, con el programa de donación en asistolia controlada extendida a centros en toda España. “Había que explicarlo muy bien; no sólo a la población sino también a los colegas; muchos consideran que pedir los órganos en estas situaciones es más difícil. Todo lo contrario: el proceso es más paulatino en estos enfermos que en los de muerte encefálica, y la familia suele tener más tiempo para asimilarlo. A veces incluso ellos mismos lo demandan, preguntan si su ser querido podría ser donante”.

Más esfuerzo
La intensivista coincide con otros compañeros en que la limitación de tratamientos del soporte vital (LTSV) puede generar más reticencias entre los colegas que en los familiares. “Algunos compañeros opinan que dejamos de tratar, pero ese concepto de la limitación del esfuerzo terapéutico no es adecuado, porque la LTSVsupone un mayor esfuerzo”, subraya Corral. “Los protocolos de mantenimiento del paciente crítico al final de la vida pueden ser más complicados y difíciles que los de un paciente crítico agudo. No hacemos una retirada de tratamiento, cambiamos unas medidas por otras, para que el paciente fallezca sin dolor, sin ansiedad y sin disnea:tres situaciones en las que a todos creo que nos gustaría morir, independientemente de que eso sea el principio o no de un proceso de donación”.

Este hospital vitoriano, con una UCI de trece camas, suma a día de hoy seis casos de donación en asistolia controlada. Al año, calculan tener entre 13 y 16 donantes en muerte encefálica, y esperan llegar a los tres o cuatro en la asistolia controlada.

“La edad límite del potencial donante es 65 años; probablemente, el límite aumentará, como ha ocurrido con los otros tipos de donación, a medida que se afiancen los programas y ganemos experiencia”.

fuente: diariomedico.com