Las enfermedades cardiovasculares son una de las grandes pandemias del siglo XXI. A pesar de los avances en métodos diagnósticos, tratamientos y cirugías estas patologías son la principal causa de muerte en todo el mundo y han pasado de ser un problema de los países occidentales a ser una preocupación global. Un grupo de expertos liderado por el cardiólogo Valentín Fuster ha resumido cuál deberían ser las prioridades y estrategias para promover la salud cardiovascular.

Valentín Fuster, director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), lideró en 2010 un grupo de 13 expertos de los que ocho eran economistas convocados por el Instituto de Medicina de la Academia Nacional de Estados Unidos (IOM, según sus siglas en inglés). Este organismo sin ánimo de lucro pretendía desarrollar recomendaciones para promover la salud cardiovascular en los países con pocos recursos.

Sin embargo, el compromiso de este cardiólogo era ver qué pasaba con esas recomendaciones, si su aplicación podían tener algún efecto. “En los últimos 20 años, se han escrito 30 documentos con guías relacionadas con la salud y desconozco que haya tenido seguimiento algún documento. Se hacen muchos informes que intentan cambiar aspectos de la salud pero la realidad es que no se sabe qué ha ocurrido después. Así que cuando me propusieron liderar este grupo yo decidí qué pasaría al cabo de los cuatro años con estas recomendaciones”, ha explicado Fuster en rueda de prensa.

Así que ahora, cuatro años después, se publican los resultados de estas estrategias en un número especial de la revista Scientific American -presentado este viernes en el CNIC con la asistencia de la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, la secretaria general de Sanidad y Consumo, Pilar Farjas y la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Carmen Vela.

“Cada año mueren 56 millones de personas de las que casi la mitad mueren por enfermedades cardiovasculares. Pero aun así, cada década se prolonga la vida dos años. El problema es que estamos prolongando la vida con una tecnología muy cara. Esto es insostenible. De aquí a 10 o 15 años será imposible seguir con estos tratamientos porque no se le puede poner un desfibrilador a todo el mundo”, ha respondido Fuster en la segunda mitad de su conferencia en la que ha sido entrevistado por José Luis de la Serna, subdirector del área de Salud de EL MUNDO. “Es un problema serio pero la gente no lo acaba de captar”.

José Luis de la Serna y Valentín Fuster.José Luis de la Serna y Valentín Fuster. CNIC

Este cardiólogo insiste en que hay que educar a la sociedad, porque muchos pacientes dejan de tomar sus medicamentos “porque se creen invulnerables”, pero es difícil. “El problema de la enfermedad cardiovascular es que no motiva a nadie, creo que es un problema educativo“. Una medida eficaz, por la que apuesta, es la regulación de ciertas áreas relacionadas con la salud. “Soy de los que creen en la legislación. El tabaco es un ejemplo muy claro. Pero ha costado 20 años en que la mayoría de los países tengan una legislación sobre el tabaco”.

Esa dificultad para controlar con la ley temas relacionados con la salud se da también en otras áreas como la alimentación. “El tema de la industria alimentaria es muy complicado porque si uno elimina un producto que no quiere, como el azúcar, el consumidor tomará menos de estos productos y esto repercute en la empresa. Pero una opción es clasificar el producto alimenticio, porque llegará un momento en que se comprarán aquellos clasificados como saludables y las empresas sólo querrán fabricar estos productos”.

Otra medida que podría mejorar la promoción de la salud es establecer una mayor coordinación de múltiples actores involucrados en ella. “Debería existir un gabinete que vincule el Ministerio de Sanidad con otros, por lo menos cinco, como los que gestionan el transporte, la educación, el tema agrícola, etc. Un ejemplo de cómo se puede hacer es el de [Micheal] Bloomberg en Nueva York, donde la salud era una prioridad en la ciudad, claro que es la única ciudad así en Estados Unidos”.

Además de una mayor coordinación de los actores políticos, el cardiólogo señala que debe de haber una mayor coordinación a nivel mundial y local. “Habría que trabajar como se hizo con el VIH. En su lucha se unieron muchos médicos de diferentes especialidades. Nos ha enseñado mucho. La promoción de la salud no sólo es una responsabilidad de médicos, también de enfermeras y pacientes, que pueden hacer mucho más. Y las acciones deben ser mucho más locales, más centradas en la comunidad”.

En cuanto a si hay que centrar esfuerzos en invertir más dinero para promocionar la salud cardiovascular, Fuster se muestra rotundo: “Creer que el dinero es la solución es un error. Si estás apasionado y crees que el proyecto que quieres hacer tiene sentido, el dinero viene. Es más un problema de liderazgo y pasión. Ahora está cambiando rápidamente el concepto de dónde hay que invertir. Antes se financiaban proyectos centrados en entender enfermedades, pero ahora se da dinero a proyectos que nos hacen comprender la salud. Hasta ahora no se ha entendido que lo importante es la promoción, ha sido una gran negligencia”.

Fuente: El Mundo Salud