El 36,9% de los jóvenes con discapacidad se encuentran en situación de riesgo de pobreza o exclusión social en España, según los datos recogidos por Odismet, el Observatorio sobre Discapacidad y Mercado de Trabajo, de Fundación ONCE. Según la misma fuente, en España se registran 92.100 jóvenes con discapacidad. De ellos el 50,9% son hombres.

Atendiendo a su nivel formativo el 56,4% cuentan con estudios secundarios y tan solo el 4,8% ha alcanzado grados de formación superior, frente al 13,15% de la/os jóvenes sin discapacidad. Ello tiene que ver con las dificultades que encuentran en su proceso formativo por distintos motivos, entre los que pueden señalarse la falta accesibilidad a los centros o al transporte y la escasa adaptación de los materiales o las metodologías de enseñanza, destacando en este último motivo la importancia de la accesibilidad de las plataformas de formación on line, modalidad que se está configurando como una vía de acceso a la formación cada vez más relevante.

El análisis de la contratación revela igualmente la complejidad que enfrentan la/os jóvenes del colectivo para acceder al empleo. En 2.018 se realizaron 4.363.139 contratos a jóvenes, de ésta/os, tan solo 23.790 fueron para jóvenes con discapacidad. Es decir, solo un 0,5% de los contratos cuando la/os jóvenes con discapacidad (16 a 24 años) representan el 2,3% de la población en este rango de edad.

Las condiciones laborales de los contratos formalizados reiteran un escenario precario, inestable y frágil. La/os jóvenes con discapacidad cobran un salario medio bruto anual de 13.238,9 euros, lo que supone 3.065 menos que aquellos jóvenes sin discapacidad. Además, El 71,9% de la/os jóvenes con discapacidad ocupados tienen un contrato temporal y un 53,3% tienen una jornada parcial.

El empleo por cuenta propia, tampoco parece ofrecer un escenario favorable para ella/os. Así, mientras que entre la/os jóvenes sin discapacidad se registran 32.100 emprendedores, entre sus homólogos con discapacidad apenas hay presencia. La falta de capital, la necesidad de adaptaciones, los prejuicios sobre su discapacidad convierten la alternativa del autoempleo en una opción difícilmente viable.

Ante tales evidencias de desprotección y discriminación, el Grupo Social ONCE colabora para paliar esta esta situación. Así, en 2018 contrató a 1.731 jóvenes con discapacidad y 9.542 se beneficiaron de acciones formativas impulsadas por él.

El banco de datos Odismet cuenta con una sección específica de indicadores en la que se puede encontrar información ampliada sobre la situación de la/os jóvenes con discapacidad en relación al empleo y la formación, puede acceder desde https://www.odismet.es/banco-de-datos/9-jovenes-y-discapacidad

Fuente: Solidaridad Digital