El CERMI ha destacado la necesidad de que en el Estatuto del Trabajo Autónomo exista un título dedicado a los trabajadores autónomos con discapacidad, “con un cuadro completo, extenso e intenso de medidas de acompañamiento y apoyo”.

“Cuando esto sea así, nuestra acción pública habrá alcanzado la mayoría de edad en cuanto a considerar y respetar la discapacidad”, afirma el presidente del CERMI, Luis Cayo Pérez Bueno, en una entrevista publicada en el boletín ‘Cermi.es semanal’, a partir de un cuestionario de Fundación ONCE, UPTA y ATA, que están confeccionando el ‘Libro Blanco del Empleo Autónomo de Personas con Discapacidad’.

La tasa de autoempleo entre las personas con discapacidad es del 10,9%, frente al 16,3% de la población en general. Para avanzar en este sentido, Pérez Bueno defiende que las personas con discapacidad sean realmente percibidas y consideradas como un grupo relevante en términos de política pública y de regulación en el fomento del emprendimiento, algo que todavía sucede de modo “muy marginal”. Además, pide que se tenga en cuenta a las organizaciones de la discapacidad y que las organizaciones profesionales de autónomos incluyan en su agenda política, en posiciones de importancia, la cuestión de los autónomos con discapacidad.

Asimismo, plantea la necesidad de que se tenga en cuenta a las personas con discapacidad sobrevenida para favorecer que puedan permanecer en activo. “La discapacidad sobrevenida es el nuevo rostro de la discapacidad en España, es la realidad que se está imponiendo, y nuestro sistema no está concebido para darle respuesta apropiada”, abunda el presidente del CERMI.

Dificultades existentes

En su opinión, las medidas vigentes de apoyo al emprendimiento de personas con discapacidad “no son suficientes, en absoluto, y son poco conocidas por sus potenciales destinatarios”. Igualmente, considera que “es una muestra más del fracaso o al menos la inadecuación de las políticas activas de empleo y de fomento del emprendimiento respecto de las personas con discapacidad”.

Por otro lado, además de la falta de políticas públicas, el presidente de la plataforma representativa de la discapacidad en España advierte del menor espíritu emprendedor existente entre este grupo social, “debido a circunstancias ambientales que colocan a las personas con discapacidad en situaciones forzosas de dependencia, sujetos a decisiones de otros (familia, instituciones, cuidadores, apoyos externos, etc.), que ahogan la libre autonomía, la decisión propia y la vida independiente”.

Pese a las dificultades existentes, Pérez Bueno pone en valor el esfuerzo y arrojo de las personas con discapacidad que deciden emprender y subraya que “no están solas, que, aunque en una medida aún poco desarrollada, hay instancias (públicas, privadas y cívicas) que les pueden y deben acompañar, apoyar, para que su fin sea más sencillo de lograr”.

“Que pidan, que exijan ayuda, que la merecen y que otros están obligados a prestársela. Si tienen una idea de negocio valiosa, poseen habilidades y conocen el entorno económico y productivo, con acompañamiento, su resultado será exitoso”, concluye el presidente del CERMI.