La tasa de absentismo por incapacidad temporal, tanto causada por enfermedades o accidentes profesionales o por comunes, se ha disparado un 32% desde el 2014, según los datos de un informe realizado por la patronal de mutuas Amat en colaboración con la consultora de recursos humanos Adecco.

El aumento se concentra en la evolución de las bajas por enfermedad común: el año pasado el sistema público gestionó 4.625.484 procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes, un 8,30% más que en el 2016, cuando los trabajadores asegurados crecieron un 3,69%. Según Amat, esta forma de absentismo “tiene un alto grado de correlación con variables como el PIB y el empleo”, más que con los propios indicadores de salud.

Las bajas se redujeron con fuerza en los años de crisis

La tasa de absentismo (que calcula las horas no trabajadas respecto las que efectivamente se han realizado) se situó el año pasado en el 3,58% para la incapacidad temporal, lejos aún de los máximos alcanzado en el 2007, cuando fue del 3,85%. El año pasado creció un 4%. Las bajas laborales por enfermedad se habían reducido fuertemente durante los años más duros de la crisis, entre el 2007 y el 2013, y la tasa de absentismo se situó por debajo de los niveles del año 2000, en el 2,72%.

Según el estudio realizado por Adecco y Amat, el número de procesos de baja disminuye conforme aumenta la edad del trabajador, de forma que son los más jóvenes los que se cogen la baja con más frecuencia. Por el contrario, la duración de la baja aumenta con la edad, y es mayor en los trabajadores más veteranos: el índice de bajas alcanza los 1.692 días por cada 100 varones mayores de 49 años y 2.237 por cada 100 mujeres de esa edad.

Cuatro grandes patologías

El estudio destaca que hay cuatro grandes patologías que concentran el 67% de las bajas por incapacidad temporal: infecciosas (8,76 bajas por cada 100 trabajadores y una duración media de 8,33 días), trastornos musculoesqueléticos (8,48 procesos y una duración media de 54,69 días), traumáticos (3,26 procesos y 48,80 días de media) y psiquiatría (1,68 bajas por cada 100 trabajadores y 95,65 días de duración).

Las mutuas pagan una prestación económica a partir del día 16 de la baja por enfermedad común, mientras que son las empresas quienes cubren el coste inicialmente, a partir del cuarto día. Los 3 primeros días, en general, no tienen cobertura. El estudio estima que
las prestaciones económicas de esas bajas costaron el año pasado 6.653,81 millones, mientras que las empresas tuvieron adicionalmente un coste de 6.218,56 millones, principalmente por la necesidad de sustituir a los trabajadores afectados.