La inclusión de las personas con discapacidad en el Sistema Universitario Español. Informe cualitativo

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La inclusión de las personas con discapacidad en las universidades españolas ha experimentado una evolución positiva en los últimos años, con un aumento en la matriculación de alumnado con discapacidad, la visibilización de las personas con discapacidad y una progresiva normalización del alumnado con discapacidad, aunque aún en proceso. No obstante, el avance es más lento y débil de lo esperado, insuficiente para garantizar la igualdad de oportunidades y los derechos de las personas con discapacidad. Para avanzar debe producirse un cambio en la mirada y un cambio cultural, tanto de la sociedad en general como de las instituciones universitarias en particular.

La nueva Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) es considerada un motor para seguir avanzando en políticas públicas de inclusión. Sin embargo, a pesar de contar con algunos puntos fuertes también cuenta con deficiencias que limitan su implementación, especialmente por la falta de financiación económica para el despliegue de las medidas aprobadas. Por otro lado, el Plan de Inclusión y No Discriminación se presenta confuso respecto al protagonismo que tendrán las personas con discapacidad. En última instancia, el principal reto es la transversalidad de las políticas de inclusión en las instituciones universitarias.

Los Servicios de Atención a la Discapacidad se enfrentan a diferentes retos. En la actualidad, se encuentran desbordados ante el aumento significativo en los últimos años de la atención a personas con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) y con trastornos de salud mental, que los coloca en una situación crítica. Se consideran faltos de recursos económicos y de personal técnico para garantizar la atención. Demandan además una mayor homogeneización entre universidades y una estructura que otorgue estabilidad y consolide los servicios, más allá de la eventualidad de los equipos de gobierno rectorales.

El proceso de acceso y transición del alumnado con discapacidad es relativamente normalizado, con programas de acceso y tránsito y la realización de las adaptaciones necesarias. Sin embargo, sigue siendo relevante la brecha existente en el menor porcentaje de matriculación de alumnado con discapacidad. Se destaca la necesidad de incentivar el acceso, trabajando coordinadamente con los equipos de orientación educativa.

La inclusión a lo largo del progreso universitario presenta diversas barreras y problemáticas. Una de las prioridades para garantizar la inclusión es la accesibilidad universal de todos los espacios, de los materiales y de los contenidos digitales y el diseño para todas las personas.

El alumnado, de manera más reiterada, señala dificultades en la aplicación de las adaptaciones necesarias, sobre todo por las actitudes y reticencias de una parte del profesorado. Se manifiesta la necesidad de contar con criterios unánimes y garantistas en todas las universidades para realizar estas adaptaciones y ajustes razonables.

La formación en inclusión y atención a la discapacidad tanto del profesorado como de la comunidad educativa es considerada clave para promover la sensibilización y un cambio de actitudes en la materia y poder ofrecer así una respuesta adecuada que garantice los derechos. La formación docente en metodologías inclusivas, en concreto en Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) es una estrategia clave para mejorar los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Se advierte una baja participación del estudiantado con discapacidad en la vida universitaria en actividades extracurriculares, y es bastante escasa en órganos de representación, principalmente debido a la falta de adaptaciones y de accesibilidad y al sobreesfuerzo que les supone. La movilidad internacional también es muy baja.

El alumnado con discapacidad percibe dificultades para la realización de prácticas curriculares y extracurriculares. A pesar de las acciones de búsqueda y gestión de prácticas curriculares para alumnado con discapacidad el abanico de ofertas es percibido menor por la falta de las adaptaciones necesarias. Se valora positivamente la labor de la Fundación ONCE con la oferta de becas de prácticas, como las becas Fundación ONCE-CRUE. Existe un desconocimiento sobre cómo se desarrolla la inserción laboral del alumnado egresado con discapacidad debido a la carencia generalizada de programas de seguimiento e información en esta etapa.

Los procesos de discriminación y exclusión social están presentes en el entorno universitario. Se observan actitudes capacitistas fundamentadas en estereotipos y creencias erróneas, como la atribución de déficits en el alumnado con discapacidad para cursar estudios superiores. Como consecuencia, el alumnado en ocasiones prefiere invisibilizar su discapacidad y no ser categorizado para evitar la estigmatización. Existe consenso en considerar que las actitudes negativas podrían superarse con formación y sensibilización sobre inclusión y atención a personas con discapacidad.

Fuente: https://sid-inico.usal.es/wp-content/uploads/2025/06/Informe-Inclusion-Universidad-REjecutivo-V6.pdf