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Cáncer Renal

¿Qué es el cáncer?

Cáncer, tumor, masa, bulto, hinchazón, mancha, sombra, lesión… Es posible que haya oído varias de estas palabras para describir el cáncer. Un término más formal es neoplasia, que significa “nuevo crecimiento”. Los expertos médicos podrían definir el cáncer como una “neoplasia de tejido anómalo, cuyo crecimiento supera el tejido normal, está descoordinado con este y persiste una vez que desaparece el estímulo para el crecimiento”.

Nuestro organismo está compuesto de células. Cada tejido, cada órgano, cada parte del cuerpo está compuesto de células, que son todas muy diferentes en función de si se encuentran en el hígado, el corazón, la sangre o el riñón. El organismo siempre está creando células nuevas: para crecer, reemplazar las células agotadas o sanar las células dañadas tras una lesión. Normalmente se trata de un proceso muy controlado.

Por ejemplo, cuando uno se corta, las células de la piel reciben una señal de “adelante” para empezar a dividirse. Una vez que el corte se ha curado, las células de la piel reciben la señal de “stop” y dejan de dividirse. Este proceso está controlado por instrucciones y recetas que se encuentran en el interior de las células y se denominan “genes”. Todos los cánceres están causados por alteraciones en estos genes denominadas mutaciones.

Las alteraciones de los genes que provocan cáncer suelen tener lugar durante la vida, aunque un pequeño número de personas las heredan de uno de sus padres. Hay muchos tipos distintos de cáncer y el cáncer puede afectar a casi todos los órganos del cuerpo. La situación del cáncer, el tipo de tumor que se tiene y las mutaciones genéticas que lo han causado podrían influir en cuál es el mejor tratamiento para ese cáncer.

¿Qué es el cáncer renal?

El cáncer renal es un tipo de cáncer que surge de las células del riñón. También se denomina “carcinoma renal”. El tipo más frecuente de cáncer renal es el “carcinoma de células claras”.

El nombre de cáncer renal describe todos los tumores que se forman en el riñón, pero no todos los cánceres renales son iguales. Es importante que sepa el tipo de cáncer renal que padece (véase la pregunta 3). Los cánceres que se forman en el recubrimiento del uréter, el tubo que va del riñón a la vejiga, suelen ser más parecidos a los cánceres de vejiga, por lo que normalmente no se los llama cáncer renal.

Habitualmente, las mutaciones causantes del cáncer se acumulan durante la vida, por eso, como la mayoría de los cánceres, el cáncer renal suele aparecer en personas mayores. La edad media de las personas con cáncer renal es de 55 años. El cáncer renal es infrecuente en los niños. Los cánceres renales empiezan siendo pequeños y pueden crecer con el tiempo. Normalmente, crecen en una sola masa, aunque puede formarse más de un tumor en uno o los dos riñones.

Si el cáncer renal se trata en sus estadios iniciales tiene más probabilidades de curarse. Si las células del cáncer renal se diseminan, pueden extenderse al tejido circundante o a otras partes del cuerpo. Cuando las células del cáncer renal llegan a un nuevo órgano o hueso pueden seguir creciendo y formar otro tumor (una “metástasis”) en ese lugar. El cáncer primario es un cáncer que se ha formado en un órgano (en este caso el riñón) y no se ha extendido a ningún otro sitio. Cuando el cáncer no se ha extendido, se utilizan términos como “localizado” o “inicial”. El cáncer renal avanzado (o metastásico) es el mismo cáncer que se inició en el riñón, pero que ahora se ha extendido a otro lugar.

Estos cánceres secundarios o “metástasis” están formados por células del cáncer de riñón, aunque aparezcan en el pulmón o en otro lugar del cuerpo. Es infrecuente que un cáncer de otro lugar del cuerpo se extienda al riñón.

¿Qué tipos de cáncer renal existen?

No todos los cánceres renales son iguales.
Cánceres renales:

pueden proceder de diferentes células del riñón y tener distintos “caracteres” o “subtipos” de cáncer (para obtener más información, lea “histología”);
pueden ser de crecimiento más lento o más agresivo (“grado”);
y pueden ser más grandes o más pequeños, o haberse extendido fuera del riñón (“estadio”).
Todos estos factores pueden afectar a:

  • El grado de agresividad del tumor y las probabilidades que hay de que se extienda;
  • El tratamiento o los tratamientos que debe recibir (si debe recibir alguno);
  • Los ensayos clínicos en los que podría participar el paciente.

Histología

El cáncer de riñón puede subdividirse en varios “caracteres” o “subtipos” diferentes en función de la apariencia de las células cancerosas al microscopio (“histología” del cáncer). Normalmente, el tipo de cáncer renal no es importante para la operación, pero puede ser fundamental si después son necesarios más tratamientos.
histo web
Carcinoma de células claras 75 % , carcinoma papilar aproximadamente 10% a 15 % , carcinoma cromófobo de aproximadamente el 5% , otros menos del 1%

Las histologías principales son:
Carcinoma de células claras: Constituye el tipo más frecuente de cáncer, ya que afecta a alrededor del 75 % de las personas con cáncer renal. Cuando se examina al microscopio, las células individuales que componen el carcinoma renal parecen vacías o claras.
Carcinoma papilar: Entre el 10 % y el 15 % de las personas presentan este tipo de cáncer renal. Estos cánceres forman pequeñas frondas con aspecto de dedos (denominadas papilas, de ahí “papilar”).
Carcinoma cromófobo: Representa aproximadamente el 5 % de los casos. Las células de estos cánceres son grandes y pálidas y presentan otras características distintivas.
Carcinoma sarcomatoide: Algunos de los otros tipos de cáncer renal pueden convertirse en carcinoma renal “sarcomatoide”. Al microscopio, las células cancerosas tienen un aspecto más agresivo y desorganizado.
Carcinoma con translocación: Se trata de un tipo de cáncer muy infrecuente que se da sobre todo en niños o jóvenes. En algunos casos puede observarse en personas que han recibido quimioterapia anteriormente para un cáncer, han realizado la preparación para trasplante de médula ósea o sufren trastornos autoinmunes.
Carcinomas uroteliales: También denominados carcinoma transicional (CT), se trata de cánceres que pueden formarse en el riñón a partir del recubrimiento del sistema de drenaje, y no de las células de este órgano en sí. Estos cánceres son muy parecidos a los cánceres de vejiga.
Para descubrir qué tipo de cáncer padece, consulte el informe de anatomopatología o pregunte al equipo que le atiende.

Grado: El tumor de cada paciente difiere del cáncer de otras personas en lo agresivo que parece, el “grado” del tumor. El grado del cáncer describe si las células cancerosas son casi uniformes y están bien organizadas, casi como podrían verse las de un órgano normal al microscopio (grado bajo), o si el cáncer tiene un aspecto desorganizado y las células son distintas en tamaño y forma (grado alto).

Estadio:

Estadio 1
El cáncer solo afecta al riñón y no se ha extendido.
El tumor tiene menos de 7 cm.
Si es posible extirpar el tumor, con casi toda probabilidad podrá curarse la enfermedad con cirugía.
9 de cada 10 personas sobrevivirán a la enfermedad y esta no se habrá reproducido 5 años después de la operación.

Estadio 2
El tumor tiene más de 7 cm, pero sigue afectando exclusivamente al riñón, no hay afectación extrarrenal.
La cirugía se perfila como una estrategia terapéutica adecuada.
La tasa de supervivencia a cinco años sigue siendo muy elevada entre los pacientes de cáncer de riñón en estadio 2 que se han sometido a cirugía.
Estadio 3
El cáncer ha invadido zonas adyacentes al riñón, pero no afecta a órganos distantes.
Puede haberse extendido por el tejido adiposo perirrenal, la vena renal o los ganglios linfáticos cercanos. La cirugía suele ser el tratamiento adecuado. Las probabilidades de curación mediante cirugía son menores, pero no inexistentes.
Estadio 4
El cáncer de riñón se ha extendido considerablemente fuera del riñón: a la cavidad abdominal, las glándulas suprarrenales, los ganglios linfáticos distantes u otros órganos como los pulmones, el hígado, los huesos o el cerebro. En este estadio existen muy pocas probabilidades de curar el cáncer, pero existen varios tratamientos que pueden ayudar al paciente.

¿Qué causa el cáncer renal?

Como la mayoría de los cánceres, el cáncer renal está causado por mutaciones que se acumulan en el organismo con el tiempo. Al igual que la mayor parte de los otros cánceres, el cáncer renal se da sobre todo en personas de edad avanzada y se observa sobre todo en mayores de 40 años. Hay otros factores de riesgo que son importantes en la aparición del cáncer renal:

Tabaquismo: El tabaquismo duplica el riesgo de experimentar cáncer renal. Si se deja de fumar, el riesgo desciende de nuevo a los niveles de la población general. Dejar de fumar en cualquier momento y a cualquier edad es una idea excelente. Nunca es demasiado tarde.

Sexo: Los hombres tienen el doble de posibilidades que las mujeres de recibir un diagnóstico de cáncer renal.

Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad parece estar asociado a un mayor riesgo de padecer cáncer renal tanto en hombres como en mujeres.
Presión arterial alta (hipertensión): Se ha observado que la presión arterial alta es un factor de riesgo de cáncer renal.

Cálculos renales: La presencia de cálculos renales está asociada a un mayor riesgo de experimentar cáncer renal en los hombres.

Exposición laboral a compuestos tóxicos: Las personas expuestas de manera habitual a determinadas sustancias químicas pueden presentar un riesgo más alto de cáncer renal. Estos incluyen el amianto, plomo, cadmio, disolventes de limpieza en seco, herbicidas, benceno o disolventes orgánicos y productos del petróleo, así como las personas que trabajan en la industria del hierro y el acero.

Diálisis prolongada y enfermedad quística adquirida: Recibir tratamiento con diálisis durante un largo período de tiempo puede causar quistes renales. El cáncer renal puede desarrollarse a partir de las células que recubren los quistes.

Si desea más información sobre estos riesgos, haga clic aquí para visitar la página web de la Coalición Internacional del Cáncer de Riñón o póngase en contacto con una organización de pacientes con cáncer renal de su zona.

¿Está mi familia en riesgo de padecer cáncer renal?

Las personas que tienen familiares con cáncer renal, especialmente un hermano, presentan un mayor riesgo. La causa pueden ser los genes que se transmiten de padre a hijo. Las mutaciones génicas hereditarias solo causan el 3-5 % de los cánceres renales.

Los signos de que su cáncer renal podría ser hereditario son:

  • Tiene más de un tumor en el riñón (tumores multifocales);
  • Tiene tumores en los dos riñones (tumores bilaterales);
  • Tiene una forma infrecuente de cáncer renal (carcinoma renal de células no claras);
  • Otros miembros de su familia han sufrido cáncer renal;
  • Tuvo el primer tumor renal antes de los 50 años.
  • Si presenta alguno de estos factores de riesgo y cree que podría tener un cáncer renal hereditario, hable con su médico.Tipos de cáncer renal hereditario

Hay diferentes tipos de cáncer renal hereditario. En el futuro, es posible que tengamos más información sobre nuevos genes causantes de cáncer renal. Mientras tanto, si cree que su cáncer renal podría ser hereditario, hable con su médico.

  • Síndrome de Von Hippel-Lindau (VHL). Está causado por una mutación en el gen VHL y normalmente produce CR de células claras.
  • Leiomiomatosis hereditaria y cáncer renal (LHCR). Está causado por una mutación en el gen FH y normalmente produce CR papilar de tipo 2.
  • Carcinoma renal papilar hereditario (CRPH). Está causado por una mutación en el gen MET y normalmente produce CR papilar de tipo 1.
  • Síndrome de Birt–Hogg–Dubé (BHD). Está causado por una mutación en el gen FLCN y normalmente produce CR cromófobo u oncocitoma.
  • Carcinoma renal con paraganglioma hereditario y feocromocitoma. Está causado por mutaciones en el gen SDHB o SDHD.
  • Carcinoma renal familiar con translocación del cromosoma 3. Está causado por una translocación del cromosoma 3. Ocurre una translocación cromosómica cuando se desprende parte de un cromosoma y se une a un cromosoma distinto.
  • Complejo de esclerosis tuberosa (CET). Está causado por una mutación en el gen TSC1 o TSC2 y normalmente produce un tipo de cáncer renal denominado angiomiolipoma. Estos tumores son benignos, pero tienen un gran número de vasos sanguíneos que pueden romperse y provocar una hemorragia interna potencialmente mortal si no se trata.
  • Si hay antecedentes de cáncer renal en su familia, es importante que informe a su médico para que le hagan la prueba. Si la prueba revela que presenta un cáncer renal hereditario, otros miembros de su familia pueden hacerse la prueba para poder tratar cualquier signo de cáncer cuando hay más probabilidades de curarlo.

En casos infrecuentes, los niños pueden sufrir cáncer renal, pero normalmente se trata de tipos de cáncer renal distintos de los que se dan en los adultos. Los tipos de cáncer renal infantil más frecuentes son el tumor de Wilms y el nefroblastoma. Sin embargo, ha habido casos raros de niños con CR o adultos con tumor de Wilms. Además, hay otros tumores renales, mayormente benignos.

¿Cómo descubre la gente que tiene cáncer renal?

Muchos cánceres renales no causan síntomas; se descubren por causalidad en una TC, radiografía o ecografía que se pidió por otro problema. Cuando el cáncer renal provoca síntomas, estos pueden ser inespecíficos, es decir, muchos de los síntomas que podría causar el cáncer pueden atribuirse falsamente a otras causas, como una infección de orina o un dolor muscular agudo.

La mayoría de los cánceres renales no causan dolor hasta los estadios avanzados, cuando ha empezado a diseminarse. Muchas personas con cáncer renal no saben que tienen un tumor hasta que les hacen una prueba por otro problema de salud.

Si experimenta alguno de estos signos o síntomas, hable siempre con su médico

El cáncer renal se detecta por casualidad la mayoría de las veces, pero si tiene alguno de los síntomas de la lista anterior, hable con su médico. Como en todos los cánceres, una detección temprana puede mejorar la posibilidad de éxito del tratamiento y los resultados a largo plazo. El médico puede utilizar diferentes estrategias, pruebas y estudios para diagnosticar el cáncer renal, según los síntomas que usted tenga.

Pruebas más frecuentes para el cáncer renal La mayoría de los cánceres renales se descubren con pruebas de imagen (ecografía, TC o RM) que revelan una especie de “bulto” en el riñón. Esto no significa que sea cáncer y hay que examinarlo al microscopio para estar seguros. A veces el médico tiene tantas sospechas que recomienda una operación inmediata; otras, el médico puede pedir una biopsia. En una biopsia, se utiliza una aguja fina para extraer células del tumor. Un médico las examinará para saber si son cancerosas o no. Hasta el 20 % de las pequeñas masas (o bultos) renales no son cancerosas.

Mi cáncer solo está en el riñón: ¿Qué tratamientos puedo seguir?

Puede parecer raro, pero muchas veces en algunas personas con un pequeño cáncer renal (estadio 1) el primer tratamiento inicial es la observación o “vigilancia activa”. Si es de edad avanzada, o tiene problemas médicos importantes, puede ser más seguro observar con atención el cáncer, con múltiples pruebas de imagen y visitas al especialista. Dado que muchos cánceres renales se descubren por accidente en pruebas de imagen recomendadas por otros motivos, en la actualidad se detectan muchos bultos pequeños en el riñón. Es muy improbable que los cánceres renales con un tamaño inferior a 3 cm se extiendan, y a veces el riesgo de morir en una operación supera los beneficios de la intervención. Las personas que optan por la vigilancia activa con su médico deben seguir sometiéndose a un seguimiento regular por si el cáncer empezara a crecer.

Si tiene un cáncer grande en el riñón, normalmente el mejor tratamiento inicial es una operación. La operación para eliminar el cáncer renal corre a cargo de un cirujano especialista denominado urólogo o urólogo oncólogo (un urólogo especialista en cáncer). La operación puede eliminar solo una parte del riñón (“nefrectomía parcial”) o el riñón entero (“nefrectomía radical”). Podría ser necesaria una operación con una incisión grande (nefrectomía “abierta”) o pequeña (nefrectomía “laparoscópica”), que permite una hospitalización más corta y una recuperación más rápida. Si el cáncer es pequeño (estadio 1 < 7 cm), podría ser posible una nefrectomía “parcial”, en la que puede conservarse el resto del riñón normal. Si el cáncer es más grande (estadio 2) o ha empezado a extenderse cerca del riñón (estadio 3), se elimina todo el riñón.

En algunas personas no es posible operar debido a su edad o a otros problemas médicos. Puede ser posible tratar un cáncer renal localizado sin operar, utilizando otros tratamientos. Estos son:

Ablación por radiofrecuencia (ARF): se introduce una aguja con una antena de microondas en el cáncer con anestesia local y el cáncer “se cuece” desde dentro.
Crioablación: se introduce en el cáncer una serie de sondas que luego se enfrían con nitrógeno líquido para congelar las células cancerosas. Tiene un efecto similar que la ARF, pero puede requerir anestesia general.
Radioterapia estereotáctica (RTE): esta nueva radioterapia controlada por ordenador se ha probado en el cáncer renal y en muchos otros cánceres. La RTE administra un gran número de dosis pequeñas de radiación desde diferentes ángulos, de manera que el cáncer reciba una dosis terapéutica de radiación pero los órganos y tejidos que lo rodean solo se vean afectados ligeramente.
Si usted tiene uno de los tipos de cáncer renal hereditario, es posible que desarrolle más tumores renales en el futuro. Por ese motivo, el cirujano podría proponerle una estrategia diferente. Los pacientes con un tipo de cáncer renal hereditario necesitan una estrategia a largo plazo y deberían consultar a un experto en cáncer renal siempre que sea posible.

En muchos cánceres, las personas pueden tomar otros tratamientos como “pólizas de seguro” para reducir la probabilidad de que el cáncer reaparezca. Puede que haya oído hablar de la quimioterapia, la hormonoterapia o la radioterapia como tratamientos adicionales (“adyuvantes”) para el cáncer. Estos tratamientos no parecen funcionar en los pacientes con cáncer renal, y los ensayos clínicos recientes de los fármacos habituales para el cáncer renal (p. ej., sunitinib, sorafenib) tampoco han logrado demostrar que sean beneficiosos en los pacientes como tratamientos adyuvantes adicionales para ayudar a prevenir las recurrencias.

No obstante, la inmunoterapia despierta un gran interés como tratamiento adyuvante en el cáncer. Pregunte a su médico si hay disponible algún ensayo clínico de inmunoterapia para el cáncer renal.

Todos los supervivientes del cáncer deberían recibir atención de seguimiento. Una vez que termine el tratamiento contra el cáncer, elaborará un plan de atención de seguimiento con el equipo terapéutico, que puede incluir consultas a diversos profesionales sanitarios.

En general, los supervivientes del cáncer renal suelen visitar al especialista cada tres o cuatro meses durante los primeros años posteriores al tratamiento, y una o dos veces al año después. En estas visitas, el médico buscará efectos secundarios del tratamiento y le hará pruebas para comprobar que el cáncer no ha reaparecido (recurrido) ni se ha diseminado (metastatizado) en otra parte del cuerpo. El tipo de pruebas dependerá del estadio y el grado del cáncer renal. Como la mayoría de los cánceres, la posibilidad de que reaparezca es especialmente elevada poco después del tratamiento. Cuanto más tiempo haya pasado, más probable es que no recurra. Sin embargo, el equipo terapéutico querrá hacerle un seguimiento durante un tiempo. En algunos países, los pacientes con cáncer renal son objeto de seguimiento durante 5 años a partir de la operación inicial. La organización de pacientes de su zona puede pasarle las directrices de seguimiento específicas del cáncer renal de su país u otros países.

El cáncer se ha extendido del riñón a otras partes del cuerpo: ¿Qué puedo hacer?

En las personas con cáncer renal avanzado en que este se ha extendido a otros órganos, el cáncer no suele ser curable. Por tanto, el objetivo del tratamiento es conseguir que la vida sea lo más larga y normal posible. Los distintos médicos, como urólogos, oncólogos médicos que prescriben medicamentos anticancerosos y radiooncólogos que tratan a las personas con radioterapia, pueden recomendar combinaciones de diferentes tratamientos. Durante todo este tiempo, este equipo de especialistas trabajará con usted y su médico de familia para ayudarle a controlar los síntomas y a tener una vida lo más normal posible. Los tratamientos para el cáncer renal avanzado son:

Vigilancia activa

En algunas personas con cáncer renal extendido, el cáncer podría crecer tan despacio que la primera opción es observar con atención. Esto es así especialmente cuando el cáncer se ha descubierto por accidente. Si el cáncer empieza a crecer con rapidez o a causar síntomas, se recomendarán tratamientos activos. Un pequeño porcentaje de los pacientes podría vivir sin síntomas de cáncer durante mucho tiempo, a veces años, por lo que el médico podría recomendarle la observación durante un tiempo, si ese es su caso.

Ensayos clínicos

En ocasiones, un ensayo clínico se percibe como el “último recurso”, pero con la rápida mejora de los tratamientos debería considerarse “la primera puerta a la cual llamar”. Un ensayo clínico es una manera de probar tratamientos nuevos, o tratamientos antiguos utilizados de una manera distinta. Los ensayos clínicos no son adecuados para todas las personas, y no todas las personas son adecuadas para un ensayo clínico. Si hay un ensayo clínico disponible, puede ser una oportunidad interesante para tener en cuenta. Siempre se tiene la esperanza de que el nuevo tratamiento mejore los tratamientos habituales, pero a veces no funciona mejor que los anteriores. Hable con su médico para tener más información sobre los ensayos clínicos o siga alguno de los consejos de la sección “Descubrir ensayos clínicos de IO” para identificar los ensayos clínicos que podrían servir para su caso.

Operación para eliminar el cáncer

En un número muy pequeño de personas, el cáncer se extiende a solo uno o dos sitios; si es su caso, se puede intentar extirpar todos los cánceres (“metastectomía”). Algunos pacientes pueden vivir mucho tiempo en estas circunstancias, pero en realidad solo vale para los pacientes que solo tienen uno o dos focos fuera del riñón que pueden eliminarse con seguridad.

Operación para eliminar el cáncer de riñón

Normalmente, la operación no cura el cáncer renal que se ha extendido, pero puede recomendarse para prevenir síntomas y problemas por el cáncer. Sin embargo, si el cáncer renal que se ha extendido no provoca muchos problemas, y por lo demás goza de buena salud, hay pruebas de que la eliminación del cáncer original en el riñón mejora la supervivencia y ayuda a que otros tratamientos funcionen más. Esta nefrectomía “citorreductora” la realizaría su urólogo (o urólogo oncólogo).

Tratamientos selectivos

En el cáncer renal no se usa quimioterapia. El tratamiento médico actual para el cáncer renal consiste en pastillas que interrumpen el riego sanguíneo del cáncer, lo que frena o detiene el crecimiento del tumor y a veces hace que se encoja. Estas pastillas están dirigidas específicamente a las señales del interior del cáncer y también se denominan “tratamientos selectivos”. Otros nombres de este grupo son “tratamientos antiangiogénicos” e “inhibidores de la tirosina cinasa”. A pesar de no ser quimioterapia, tienen efectos secundarios. Los inhibidores de la tirosina cinasa que se utilizan para tratar el cáncer renal son: axitinib, pazopanib, sorafenib y sunitinib. Se están desarrollando otros muchos fármacos de esta familia, los cuales se encuentran en distintas fases de investigación o autorización. Entre los más recientes están cabozantinib y lenvatinib:

  • Los resultados del estudio clínico de fase III con cabozantinib (METEOR) se presentaron en el congreso de la ECCO, celebrado en septiembre de 2015, y posteriormente se han publicado en el New England Journal of Medicine:Resultados del estudio con cabozantinib
  • Los resultados del estudio de fase II con lenvatinib se presentaron en la reunión anual de la ASCO de 2015 y se publicaron en The Lancet Oncology: Resultados del ensayo con lenvatinib

Pastillas que bloquean el crecimiento del cáncer renal 

Un segundo grupo de medicamentos para el cáncer renal actúa bloqueando una señal diferente (“inhibidores de mTOR”). Normalmente solo se utilizan si las pastillas que bloquean el riego sanguíneo han dejado de funcionar. Los inhibidores de mTOR que se emplean para tratar el cáncer renal son el everolimús y el temsirolimús.

Otros medicamentos

Hay en marcha nuevos ensayos clínicos para determinar si es posible desactivar otros tipos de señalización celular para evitar el crecimiento del cáncer renal. Un posible inhibidor es un inhibidor de MET que funciona en otros tipos de cáncer y es especialmente importante en el carcinoma renal papilar.

Otros tipos de inhibidores se están estudiando en ensayos clínicos para el cáncer renal.

Inmunoterapia

Antes del 2006, la inmunoterapia con interleucina 2 (IL-2) e interferón alfa se usaba habitualmente para tratar el cáncer renal que se ha extendido a otras partes del cuerpo (cáncer renal metastásico). Estos fármacos funcionaban en algunas personas activando los linfocitos T citolíticos, que forman parte del sistema inmunitario que destruye las células cancerosas. Se están estudiando nuevos tipos de inmunoterapia en ensayos clínicos del cáncer renal. Para obtener más información sobre las inmunoterapias más recientes, haga clic aquí.

Radioterapia

Utiliza radiación de gran energía para eliminar las células cancerosas. La radioterapia puede ser muy útil si el cáncer provoca muchos problemas en un lugar, p. ej. cáncer óseo que provoca dolor, cáncer en el riñón que provoca hemorragias, cáncer en el cerebro que provoca hinchazón. La radioterapia se utiliza sobre todo como medio para controlar los síntomas (p. ej., el dolor).

Cuidados paleativos 

El uso de paliación no significa el “final del camino” o que el cáncer esté en fase terminal. Son cuidados paliativos todos los tratamientos que le recomienda su equipo para mejorar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Su médico de familia, oncólogo médico y otros médicos le ayudarán. A veces se consulta a médicos de cuidados paliativos, que con frecuencia pueden dar consejos especializados. El tratamiento paliativo puede mejorar la calidad de vida aliviando los síntomas asociados al cáncer avanzado.

¿Dónde encaja la inmunooncología en el tratamiento para el cáncer renal?

Esta es una pregunta que intentan responder investigadores del cáncer renal de todo el mundo. La verdad es que tenemos muchas esperanzas, pero en estos momentos hay más preguntas que respuestas. La única manera de hallar las respuestas es diseñar y realizar ensayos y distribuir la información de manera generalizada.

Por ahora, lo mejor es recordar que no todo lo que lea en los periódicos es fiel a la realidad. Lo que sirve para hacer interesante un artículo de periódico no es necesariamente cierto.

En los próximos años esperamos conocer mejor:

Si la inmunooncología tiene una función en el tratamiento habitual del cáncer renal.
Qué pacientes tienen más probabilidades de obtener beneficios. Quiénes no se beneficiarán.
Qué pruebas pueden hacerse antes para escoger el tratamiento correcto para cada paciente.
Qué momento del recorrido terapéutico es el mejor para usar medicamentos inmunooncológicos.
Si la inmunooncología es útil antes de la operación. Después de la operación. Después de otros medicamentos. En combinación con otros medicamentos.
Si hay alguna manera de maximizar los beneficios de la inmunooncología a la vez que se minimizan los efectos secundarios para los pacientes.
Cuál es el mejor tratamiento para la calidad de vida del paciente.
La verdad es que todavía no tenemos la respuesta a estas preguntas en el cáncer renal. Los resultados de otros cánceres son más que alentadores y esperamos dar más información de ensayos clínicos de todo el mundo. Para obtener más

Terapias alternativas

Terapias alternativas:
Todos queremos la mejor atención sanitaria para nosotros y nuestros seres queridos. Si no hay tratamientos médicos convencionales adecuados, amigos bienintencionados, familiares o páginas de internet podrían recomendar terapias “alternativas”.

Se las llama “alternativas” porque no se ha demostrado científicamente que reduzcan los cánceres ni ayuden a los pacientes. Y lo que es peor, podría haberse demostrado que son inútiles o incluso perjudiciales. Son ejemplos de “tratamientos” alternativos inútiles o perjudiciales las dosis elevadas de vitaminas, los productos a base de plantas o las dietas extremas. Una buena página web para comprobar si una “terapia” alternativa está descartada por perjudicial es www.quackwatch.org.

Algunas terapias alternativas pueden interferir en los medicamentos prescritos por el médico y perjudicar al paciente. Por eso es importante que informe a su médico o enfermera si se está planteando usarlas.

Terapias complementarias:
Por otro lado, las terapias complementarias pueden “complementar” los tratamientos médicos de eficacia demostrada y mejorar la calidad de vida y los síntomas. Estas incluyen la meditación consciente, las técnicas de relajación, los masajes terapéuticos, la psicoterapia, la oración, el yoga, la acupresión y la acupuntura. Si hubiera alguna posibilidad de que el cáncer renal se haya diseminado a los huesos, no sería buena idea acudir a la quiropráctica o la osteopatía.

¿Qué pronóstico tengo?

Puede ser una pregunta difícil para comentarla con su médico. Hay varias preguntas que puede hacer a su médico, y varias cosas que tener en cuenta.

Cuando se oye hablar de las estadísticas del cáncer, o del beneficio del tratamiento, es importante recordar que muchas veces estas estadísticas están basadas en la experiencia de centenares de pacientes. Lo que le ocurrirá a usted, una persona individual, solo puede inferirse muy vagamente de las estadísticas. Algunas personas tienen un cáncer muy agresivo y el tratamiento fracasa. Otras tienen un cáncer que crece muy lentamente, u obtienen importantes beneficios de un fármaco. El médico podría darle una estimación de lo que le espera en el futuro hablando de lo que puede ocurrir en el peor y el mejor de los casos.

También es importante recordar que nadie tiene una bola de cristal, y que cualquier predicción del futuro solo puede ser una suposición. A medida que vaya consolidando su relación con su médico y equipo sanitario, podrá entender mejor cómo se está desarrollando su particular viaje con el cáncer. Muchos de los temas antes comentados pueden influir en el pronóstico, y conocerlos puede ser importante para predecir lo que podría depararle el futuro.

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