La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha adoptado por primera vez una resolución que prioriza la salud renal en su agenda global, durante la 78.ª Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra. Esta decisión histórica reconoce la creciente carga de las enfermedades renales crónicas (ERC) y su impacto en la salud pública mundial, especialmente en países de ingresos bajos y medios.
La resolución, impulsada por Guatemala y respaldada por numerosos Estados Miembros, establece un marco para integrar la prevención, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades renales en los sistemas de salud nacionales. Entre sus objetivos se incluyen promover la concienciación sobre la ERC, mejorar la detección temprana, garantizar el acceso equitativo a tratamientos como la diálisis y el trasplante, y fortalecer los sistemas de salud para abordar estas enfermedades de manera efectiva.
Este logro es el resultado de años de trabajo conjunto entre sociedades de nefrología, profesionales de la salud, organizaciones de pacientes.
La inclusión de la salud renal en la agenda global de la OMS representa una oportunidad para reducir las desigualdades en el acceso a la atención médica y mejorar la calidad de vida de millones de personas afectadas por enfermedades renales en todo el mundo.
