La fragilidad se midió por el Puntaje de Fragilidad Clínica (Clinical Frailty Score, CFS) ≥ 5.
El seguimiento fue por un período de 30 días tras el ingreso hospitalario.
Las variables evaluadas fueron:
- Incidencia de lesión renal aguda.
- Origen de la lesión renal aguda (comunitario versus hospitalario).
- Estadios de la lesión renal aguda (1, 2 y 3) según variación de creatinina.
- Factores de riesgo: fragilidad (CFS), edad, deshidratación, insuficiencia cardíaca aguda, enfermedad renal crónica (ERC), sepsis, shock, exposición a contraste intraarterial, entre otros.
- Desenlaces MAKE30: disfunción renal persistente, inicio de TRR y mortalidad a los 30 días.
- Comparación con pacientes entre 65 y 79 años (personas ancianas).
Los resultados: ¿qué encontraron en este estudio?
La lesión renal aguda se documentó en un 35.3% de las personas muy ancianas hospitalizadas, siendo predominantemente de origen comunitario (80.2%). Esto quiere decir que 1 de cada 3 personas de 80 o más años hospitalizados, tienen lesión renal aguda, y la mayoría de estos (4 de cada 5), la traen de su casa.
La incidencia de lesión renal aguda aumentó progresivamente con la edad, alcanzando su pico en pacientes de 95 años.
En cuanto a la gravedad:
- 48.9% de los pacientes con lesión renal aguda desarrollaron estadio 1.
- El 27% alcanzaron estadio 2.
- El 24.1% alcanzaron estadio 3.
La fragilidad (CFS ≥ 5) se identificó como un factor de riesgo moderadamente fuerte para el desarrollo de lesión renal aguda en personas muy ancianas, con un odds ratio ajustado (aOR) de 2.42.
La combinación de edad biológica y fragilidad (producto de edad × CFS) fue la medida que mejor discriminó a los pacientes con lesión renal aguda frente a los que no la presentaron, con un área bajo la curva (AUROC) de 0.72, en comparación con la edad (AUROC 0,57) y el CFS (AUROC 0,68).
Otros factores de riesgo significativos fueron:
- Insuficiencia cardíaca aguda y deshidratación. Se identificaron como factores de riesgo fuertes, independientemente de sepsis y shock (que fueron los riesgos más potentes en el análisis), así como de enfermedad renal crónica y exposición a contraste intraarterial.
- Enfermedad renal crónica. Este fue un factor de riesgo muy fuerte para lesión renal aguda, con aOR 2.96.
- Sepsis y shock. Fueron los factores de riesgo más potentes para la lesión renal aguda, con un aOR de 6.97 para la sepsis, y un aOR de 3.57 para el shock.
# Resultados a corto plazo (MAKE30).
Más del 40% de las personas muy ancianas con lesión renal aguda desarrollaron eventos adversos mayores renales, a los 30 días (MAKE30).
El componente principal de MAKE30 fue la disfunción renal persistente y la mortalidad a 30 días tras el ingreso hospitalario. La mortalidad a 30 días fue del 26% en pacientes con lesión renal aguda, versus 7.6% en pacientes sin esta. El riesgo relativo de morir fue de 3.42.
El impacto de la lesión renal aguda y la fragilidad sobre la mortalidad a 30 días fue muy importante. En efecto, la lesión renal aguda fue un factor de riesgo fuerte para la mortalidad a corto plazo, independientemente de sepsis, shock e insuficiencia cardíaca crónica.
La fragilidad constituyó un factor de riesgo adicional, aunque con menor magnitud que la lesión renal aguda en términos absolutos; no obstante, su impacto en la mortalidad aumentó con la edad, superando el efecto de la lesión renal aguda en nonagenarios.
# Comparación entre pacientes muy ancianos (≥ 80 años) y pacientes ancianos (65–79 años).
En personas muy ancianas, la lesión renal aguda fue más frecuente (35.3%) que en personas ancianas, pero presentó estadios menos avanzados y se adquirió mayoritariamente en la comunidad.
Respecto a los desenlaces adversos a 30 días, las personas muy ancianas con lesión renal aguda tuvieron mayores tasas de MAKE30 y mortalidad a 30 días en comparación con las personas ancianas con lesión renal aguda.
Las conclusiones: ¿Qué nos deja este estudio?
La lesión renal aguda en las personas muy ancianas hospitalizadas es sumamente frecuente, y la mayoría de estos, la presenta al ingreso.
La prevención de esta entidad en atención primaria es fundamental, así como la identificación de fragilidad y la vigilancia del estado de hidratación en pacientes ≥ 80 años para prevenirla.
Las medidas de prevención deben implementarse en el ámbito ambulatorio por parte de médicos generales, ya que el 80.2% de los casos se originan en la comunidad.
Se debe tener en cuenta la combinación de la edad biológica y la fragilidad: el producto de edad × CFS ha demostrado ser un predictor más preciso del riesgo de lesión renal aguda que la edad cronológica o el CFS de forma aislada.
Las intervenciones tempranas, destinadas a detectar oportunamente la deshidratación, la insuficiencia cardíaca aguda y la sepsis, así como manejar la enfermedad renal crónica, podría reducir la incidencia y severidad de la lesión renal aguda en personas muy ancianas.
En síntesis, este estudio subraya la alta prevalencia de esta entidad en pacientes muy ancianos hospitalizados y su estrecha asociación con desenlaces adversos a corto plazo.
La fragilidad, medida mediante el Clinical Frailty Score, emerge como un factor de riesgo independiente y crítico, cuyo impacto en la mortalidad puede llegar a superar al de la propia lesión renal aguda en los nonagenarios.
Además, la mayoría de los casos de lesión renal aguda en esta cohorte se adquieren en la comunidad, lo cual refuerza la necesidad de desarrollar estrategias preventivas desde la atención primaria.
La detección precoz de la fragilidad, el manejo adecuado de la deshidratación y el control de la insuficiencia cardíaca aguda constituyen pilares fundamentales para mitigar la carga de lesión renal aguda, y mejorar la evolución clínica.