Daniel Gallego Zurro, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer)

Daniel Gallego Zurro, presidente de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades del Riñón (Alcer)
En el ámbito de la atención sanitaria, los avances cien tíficos y tecnológicos han permitido diagnósticos más precisos y tratamientos innovadores. Sin embargo, hay una dimensión del bienestar humano que no puede ser detectada por las analíticas o los datos clínicos: el sufrimiento del paciente.

Este aspecto, profundamente humano, afecta de manera significativa la calidad de vida y los resultados percibidos por el paciente, influyendo directamente en la adherencia a los tratamientos y en su percepción del cuidado recibido. Reconocer y abordar esta dimensión es un paso esencial hacia la humanización de la atención sanitaria.

Hay una dimensión del bienestar humano que no puede ser detectada por las analíticas o los datos clínicos: el sufrimiento del paciente

EL SUFRIMIENTO INVISIBLE EN LAS ESTADÍSTICAS MÉDICAS
Las analíticas y los informes médicos detallan el estado físico del paciente, pero el sufrimiento no puede ser cuantificado ni detectado en estos resultados. Este sufrimiento, que puede manifestarse como dolor emocional, ansiedad, miedo o desesperanza, en definitiva, incertidumbre acerca de un futuro incierto y desconocido, tiene un impacto directo en cómo el paciente vive su enfermedad.

Un paciente en tratamiento de diálisis o trasplantado puede presentar una mejoría objetiva en sus marcadores clínicos, pero sentirse emocionalmente devastado por los efectos secundarios de los tratamientos, la dependencia del tratamiento o el aislamiento social.

Estas vivencias personales pueden hacer que perciban los avances médicos como insuficientes o irrelevantes, afectando su motivación para seguir las recomendaciones médicas y reduciendo su confianza en la atención de los profesionales y el sistema sanitario.

IMPACTO DEL SUFRIMIENTO EN LA ADHERENCIA A LOS TRATAMIENTOS
La adherencia al tratamiento es fundamental para alcanzar los mejores resultados clínicos posibles. Sin embargo, un paciente que siente que su sufrimiento no es reconocido ni abordado puede desconectarse emocionalmente de su proceso de cuidado.

Las barreras para la adherencia no siempre son racionales, a menudo son emocionales. Del mismo modo, la falta de empatía por parte de los profesionales de la salud puede llevar a los pacientes a sentirse invisibles, lo que erosiona la relación terapéutica y disminuye la eficacia del tratamiento.

LA HUMANIZACIÓN COMO RESPUESTA AL SUFRIMIENTO NO VISIBLE
La humanización de la atención sanitaria surge como una respuesta integral para abordar el sufrimiento del paciente desde una perspectiva más amplia. Este enfoque implica reconocer al paciente como un ser humano completo, con necesidades emocionales, sociales, sexuales, laborales o psicológicas, que son tan importantes para ellos como las médicas.

La humanización de la atención sanitaria surge como una respuesta integral para abordar el sufrimiento del paciente desde una perspectiva más amplia

La humanización requiere varios aspectos. El primero, incluir la voz del paciente: la experiencia vivida por los pacientes debe integrarse desde el diseño de estudios clínicos, investigaciones y planes de salud; también, escuchar sus necesidades, miedos y expectativas permite desarrollar intervenciones más relevantes y efectivas.

Por otra parte, la formación en empatía y comunicación: los profesionales de la salud deben ser capacitados en habilidades de comunicación empática, aprendiendo a escuchar activamente y a validar las emociones del paciente. Esta conexión humana fortalece la relación terapéutica y crea un entorno de confianza. Asimismo, medir la experiencia percibida: además de los parámetros clínicos, es crucial evaluar cómo los pacientes perciben su experiencia de cuidado.

Otro punto es apoyar el bienestar integral del paciente: esto incluye ofrecer servicios de apoyo psicológico, asesoramiento social y acompañamiento emocional

Encuestas sobre calidad de vida, niveles de satisfacción y bienestar emocional son herramientas valiosas para identificar áreas de mejora. Otro punto es apoyar el bienestar integral del paciente: esto incluye ofrecer servicios de apoyo psicológico, asesoramiento social y acompañamiento emocional, reconociendo que el tratamiento de una enfermedad no se limita al cuerpo, sino que abarca también la mente y el espíritu.

EL VALOR DE LOS PARÁMETROS HUMANISTAS EN LA ATENCIÓN SANITARIA
Incluir parámetros humanistas en la atención sanitaria no solo beneficia a los pacientes, sino también a los sistemas de salud. Una atención más humana podría reducir las tasas de abandono del tratamiento, mejorar los resultados clínicos y aumentar la satisfacción tanto de los pacientes como de los profesionales de la salud.

Además, los estudios que incorporan la perspectiva del paciente generan datos más ricos y útiles para el diseño de estrategias de cuidado. Por ejemplo, un enfoque humanista puede revelar que un protocolo de tratamiento muy eficaz desde el punto de vista médico es difícil de seguir por las condiciones de vida del paciente, permitiendo ajustes que optimicen la adherencia y los resultados.

El sufrimiento del paciente es una dimensión de la experiencia humana que no puede ser ignorada en la atención sanitaria

Como conclusión, el sufrimiento del paciente es una dimensión de la experiencia humana que no puede ser ignorada en la atención sanitaria. Su reconocimiento y abordaje son fundamentales para lograr una atención más efectiva, equitativa y respetuosa.

La humanización de la atención, que incluye la participación activa de los pacientes en el diseño de estudios y planes de salud, nos permite construir sistemas sanitarios centrados en las personas, no solo en las enfermedades.

Para avanzar en este camino, es esencial valorar la experiencia percibida y los parámetros humanos tanto como los clínicos. Solo así podremos garantizar que el cuidado de la salud sea verdaderamente integral, impactando positivamente no solo en los resultados médicos, sino también en la calidad de vida y la dignidad de los pacientes.

Fuente: isanidad.com