La ERC avanza hacia convertirse en una de las principales causas de muerte en España, pero los expertos insisten en que aún estamos a tiempo de cambiar el rumbo si se apuesta por la detección precoz y la prevención desde la Atención Primaria

La enfermedad renal crónica (ERC) ha sido reconocida este año por la Organización Mundial de la Salud como la sexta gran enfermedad no transmisible que los Gobiernos están obligados a prevenir y tratar, junto a la diabetes, la enfermedad cardiovascular o el cáncer. En una entrevista concedida a ConSalud.es, el Dr. Alberto Ortiz, jefe del Servicio de Nefrología e Hipertensión del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, advierte de que el país no puede seguir retrasando las decisiones estratégicas para frenar esta tendencia. “Quizá el cambio más relevante sería incorporar una estrategia de cribado poblacional cardiovascular-renal-metabólico a los 50 años, como ocurre con el cáncer de colon”, señala.

Este cribado, explica, estaría basado en la estrategia ABCDE propuesta por la European Renal Association en 2021: un análisis de orina para detectar albuminuria, la medición de la presión arterial, el control del colesterol, la glucemia para descartar diabetes y un análisis de creatinina sérica para calcular el filtrado glomerular. “Todo ello con un coste inferior a un euro”, apunta el especialista.

La prevención, sin embargo, no puede limitarse al diagnóstico temprano. Debe implicar un abordaje integral de la salud cardiovascular, renal y metabólica. “La diabetes, la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad son tratables, pero no todos los tratamientos son igualmente eficaces en evitar que se desarrolle ERC o insuficiencia cardiaca. Hay que usar tratamientos que aporten valor, que protejan al mismo tiempo riñones y corazón”, subraya el Dr. Ortiz.

“Quizá el cambio más relevante sería incorporar una estrategia de cribado poblacional cardiovascular-renal-metabólico a los 50 años”

Junto a estos factores modificables, existen otros no tratables que también deben vigilarse: la edad superior a 50 años, los antecedentes familiares de enfermedad renal, la preeclampsia durante el embarazo, o haber nacido con bajo peso o de forma prematura. En estos casos, la recomendación es realizar controles periódicos de albuminuria y filtrado glomerular para detectar cuanto antes la enfermedad.

LA ALBUMINURIA, MARCADOR CLAVE

Precisamente, la albuminuria es uno de los marcadores más sensibles para identificar daño renal en fases muy tempranas, incluso antes de que se alteren las cifras habituales de función renal. “Cuando aparece albuminuria significa que se están perdiendo podocitos, que son células irreemplazables del riñón, y que otras células han dejado de producir proteínas antienvejecimiento como la Klotho. Por eso, las personas con ERC envejecen biológicamente más rápido, con una edad corporal media de seis años más que la de su DNI”, advierte el nefrólogo.

Detectar la albuminuria a tiempo permite aplicar tratamientos que retrasan de forma muy significativa la progresión de la enfermedad. “En etapas tempranas es posible mantener la función renal normal y retrasar hasta 27 años la necesidad de diálisis. Si se actúa tarde, el retraso puede ser solo de dos años”, puntualiza el especialista.

ASÍ FUNCIONA PREVERENAL

En la Comunidad de Madrid, el programa PreveRenal ya ha realizado más de 11.000 análisis de cribado en hospitales públicos, identificando a numerosas personas con ERC que desconocían su condición. “Estamos encontrando pacientes que se benefician de iniciar tratamientos en condiciones ideales, cuando la función renal todavía es normal”, asegura el Dr. Ortiz insistiendo en que esta detección precoz permite al paciente retrasar la necesidad de diálisis casi tres décadas.

“Estamos encontrando pacientes, mediante cribado, que se benefician de iniciar tratamientos en condiciones ideales, cuando la función renal todavía es normal”

La magnitud del problema no es menor. Según el Global Burden of Disease, la enfermedad renal crónica se convertirá en la tercera causa de muerte en España antes de 2050. Y la Sociedad Española de Nefrología ya estimaba en 2018 que podría ser incluso la segunda a finales de siglo. “Lamentablemente, las autoridades sanitarias han perdido los últimos siete años sin actuar. Pero aún estamos a tiempo. Las personas que morirán de ERC en 2050 tienen ahora entre 40 y 50 años. Hoy es cuando deben conocer sus números de salud cardiovascular-renal-metabólica”, advierte.

El especialista insiste en que la sociedad debe concienciarse de la importancia de controlar esos “números CRM”, que incluyen el peso, la tensión, el colesterol, la glucemia y el filtrado renal. “Cada uno de estos parámetros puede diagnosticar una enfermedad cuyo tratamiento prolonga una vida más sana”, concluye.

Fuente: Consalud