La llegada de nuevos fármacos, la publicación de guías de referencia y el récord histórico de trasplantes renales sitúan a la nefrología en un momento de cambio. El foco también está puesto en acercar la diálisis al hogar de los pacientes, lo que se traduce en mayor autonomía para ellos.
La nefrología está viviendo un momento de enorme dinamismo. Estamos viendo cómo se consolidan fármacos que cambian el pronóstico de la enfermedad renal crónica (ERC), cómo se publican nuevas guías de referencia desde la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) y cómo el trasplante renal alcanza cifras récord en nuestro país. Al mismo tiempo, se intensifica el debate sobre cómo impulsar la diálisis en casa.
Además, la ERC ha dado un salto cualitativo en su reconocimiento institucional. En julio de 2025, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) aprobó el Documento de Desarrollo 2025–2028 para el Abordaje de la Cronicidad, que la incluye como problema «prioritario y prevalente» de salud pública.
La medida, celebrada por la sociedad científica, supone mejorar la prevención, reforzar la detección precoz, fomentar el acceso a técnicas domiciliarias, impulsar la equidad y dar voz a pacientes y cuidadores en las estrategias de salud. Con un sistema sanitario que ya destina cerca del 3 % de su presupuesto al tratamiento renal sustitutivo (TRS), esta decisión aporta una hoja de ruta para alinear sostenibilidad y calidad asistencial. El documento impulsa la continuidad asistencial, la coordinación entre niveles, la equidad y el protagonismo de pacientes y personas cuidadoras, incorporando así la perspectiva de un abordaje integral de las enfermedades crónicas que combina promoción de la prevención, diagnóstico precoz, tratamiento, seguimiento y rehabilitación.
Este paso se suma a otro hito histórico. En junio de 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó, en su 78ª Asamblea Mundial de la Salud celebrada en Ginebra (Suiza), una resolución histórica que sitúa por primera vez la salud renal en la agenda global de salud pública, instando a los países a mejorar la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a trasplante y diálisis.
La resolución, promovida por Guatemala y respaldada por numerosos estados miembros de la OMS, entre ellos España, establece la urgente necesidad de abordar las patologías del riñón de manera integral para reducir su crecimiento y su mortalidad en las próximas décadas, especialmente en los países de medianos y bajos ingresos, pero del mismo modo en los países desarrollados que están viendo crecer de forma significativa la ERC, que ya afecta a un 10-15 % de la población y se proyecta como la quinta causa de muerte en el mundo para el año 2050.
Un problema de gran magnitud
En general, la población es poco consciente de la importancia de cuidar y revisar su salud renal, incluso aquellas personas que reúnen factores de riesgo claros como hipertensión, colesterol elevado, diabetes y/o sobrepeso u obesidad. Los datos hablan por sí solos. La ERC afecta a uno de cada siete adultos en nuestro país, con una prevalencia estimada del 15 %. El impacto aumenta con la edad y con factores de riesgo como la hipertensión o la diabetes. De los pacientes que precisan TRS, los registros de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y S.E.N. muestran que más de la mitad tienen un trasplante funcionante (55,8 %), mientras que el 39,4 % se mantiene en hemodiálisis y apenas un 4,8 % en diálisis peritoneal. Esta foto refleja dos realidades. Por un lado, el éxito del trasplante en España; pero, por otro, la necesidad de impulsar la diálisis en el domicilio, todavía minoritaria.
«La enfermedad renal es una enfermedad silente, que da la cara en muchas ocasiones en estadios avanzados, cuando ya se necesita prácticamente un TRS que reemplace la función renal, pero tenemos muy claros los grupos de riesgo y está en nuestras manos actuar sobre ellos», según advertía el Dr. Emilio Sánchez, presidente de la S.E.N..
El número de personas que están en diálisis o trasplante para sustituir la función de sus riñones ha aumentado más de un 30 % en la última década en España, y ya son más de 67.000 las personas que están en TRS en nuestro país. Cada año ingresan en los programas de diálisis y trasplante una media de 7.000 personas, un 25 % de ellos a causa de la diabetes. De ahí que los especialistas incidan en la necesidad de la prevención primaria, enfocada a promover un estilo de vida saludable, cese del hábito tabáquico, control de la obesidad y ejercicio físico.
Y sobre la prevención secundaria, mediante la detección precoz de la enfermedad renal y su tratamiento temprano como estrategia para disminuir su progresión y complicaciones. Una detección temprana que debe promoverse activamente en personas mayores de 65 años, con diabetes mellitus, con hipertensión arterial, obesidad, antecedentes cardiovasculares y antecedentes familiares de enfermedad renal. La Dra. María Jesus Puchades, secretaria de la S.E.N., apuntaba que «la detección precoz y tratamiento temprano del deterioro de la función renal puede retrasar hasta en 20 años el ingreso en diálisis o trasplante y se puede ver además con un sencillo test de sangre y orina para medir la creatinina (filtrado glomerular) y albúmina». La nefropatía diabética sigue siendo la primera causa de ERC en España. Este año, la S.E.N. ha publicado una nueva guía clínica que estandariza su manejo, con un enfoque secuencial: bloqueo del SRAA, inhibidores SGLT2, finerenona y, en determinados perfiles, agonistas GLP-1.
Un gran hito ha sido el ensayo FLOW, que ha demostrado que semaglutida reduce un 24 % el riesgo de progresión renal y eventos cardiovasculares en pacientes con diabetes tipo 2 y ERC. Se consolida así la triple estrategia cardiorrenal-metabólica, que engloba SGLT2, antagonistas de mineralocorticoides y GLP-1. No solo controla la enfermedad, igualmente modifica su curso.
Tratamientos específicos
Los nefrólogos disponen ya de fármacos diseñados para patologías concretas como la nefropatía por IgA. Budesonida entérica (Kinpeygo®) logró en 2024 su aprobación estándar en la UE, tras confirmar reducción de proteinuria y ralentización de la caída de la función renal. Sparsentán (Filspári®), antagonista dual de receptores de endotelina y angiotensina, obtuvo en abril de 2025 la autorización plena en Europa, tras demostrar beneficio sostenido en el ensayo PROTECT. Estas dos moléculas abren una nueva etapa, donde la IgA deja de ser territorio exclusivamente de inmunosupresores inespecíficos.
Las guías KDIGO 2024, que están adaptadas al español, refuerzan la importancia de la albuminuria como marcador de riesgo y sugieren el uso de cistatina C para confirmar diagnósticos en casos límite. La sociedad científica trabaja de la mano de Atención Primaria en criterios de derivación consensuados, con el objetivo de diagnosticar antes y tratar mejor, reduciendo la inercia clínica.
En 2024 se realizaron más de 4.000 trasplantes renales, un máximo histórico. El 7 % de los pacientes inicia TRS con trasplante anticipado, lo que marca una tendencia positiva hacia una atención más precoz y planificada.
Actualmente, la diálisis peritoneal representa solo el 4,8 % de los pacientes en TRS y la hemodiálisis domiciliaria apenas un 1,2 % del total de hemodiálisis. Aunque la hemodiálisis en centro sigue siendo mayoritaria, la diálisis domiciliaria es uno de los grandes retos de futuro. Entre sus ventajas; ofrece mayor autonomía, flexibilidad, menos desplazamientos al paciente y mejor control hemodinámico en algunos regímenes. Los desafíos se localizan en la formación intensiva del paciente, en el soporte técnico continuo, en el apoyo al cuidador y en la financiación adecuada. Los programas home-ready desde la ERC avanzada, telemonitorización y una política de equidad territorial se erigen en claves para el cambio. A tener en cuenta; el que la diálisis se coloca en el centro del debate ambiental, tanto por su consumo de agua y energía como por la vulnerabilidad de los pacientes ante olas de calor cada vez más frecuentes.
Otras áreas en transformación en el ámbito de la nefrología son la poliquistosis renal autosómica dominante (PQRAD) y la anemia. Respecto a la primera, los registros nacionales permiten mejorar la selección de pacientes candidatos a tolvaptán. En cuanto a la segunda, los inhibidores de HIF-prolil hidroxilasa empiezan a llegar a Europa, aunque su penetración en España depende de la evaluación regional.
Con todo, en apenas un año, la nefrología ha multiplicado sus herramientas clínicas y reforzado su reconocimiento institucional. A los récords en trasplante y a la llegada de nuevos fármacos, se suma ahora la inclusión de la ERC en la Estrategia Nacional de Cronicidad y el respaldo de la OMS. El desafío inmediato pasa por acercar la diálisis al domicilio y consolidar un modelo más precoz, personalizado y centrado en el paciente.
Fuente: IM MEDICO
