- La individualización en hemodiálisis se basa en adaptar la terapia a las necesidades clínicas y personales de cada paciente
- Encontrar el equilibrio entre una atención segura y eficaz y la reducción de la huella ambiental, clave para la sostenibilidad en hemodiálisis
- Los modelos predictivos de IA permiten estimar riesgos y resultados futuros
El creciente envejecimiento de la población conlleva una mayor incidencia en la enfermedad renal crónica y, por tanto, en tratamientos como la hemodiálisis (HD). En este contexto, Fresenius Medical Care ha celebrado la primera edición de Dialysis Connect Summit, un encuentro que ha reunido en Madrid a especialistas en nefrología de toda España, bajo la coordinación científica del Dr. Rafael García Maset, jefe de Servicio de Nefrología en el Hospital Universitario de Manises, y de la Dra. Almudena Vega Martínez, nefróloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.
El evento ha contado también con la participación de la enfermería nefrológica, el colectivo de pacientes renales a través de ALCER con la participación de Manuel Arellano, vicepresidente I de Federación Nacional ALCER y la Administración Pública, así como con especialistas de referencia, entre ellos, los doctores Emilio González Parra (Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz), Francisco Maduell (Hospital Clínic de Barcelona), Itziar
Castaño (Hospital Universitario de Navarra), Juan Manuel Buades (Hospital Universitario Son Llàtzer) y el Prof. Bernard Canaud (School of Medicine, Montpellier University).
Individualización en hemodiálisis
La individualización en hemodiálisis es una realidad alcanzable, que pasa por adaptar la terapia a las necesidades clínicas y personales de cada paciente, ajustando factores como la duración y frecuencia de las sesiones, la velocidad de ultrafiltración, el tipo de dializador o incluso la temperatura del líquido de diálisis. Este enfoque permite avanzar hacia una diálisis orientada a objetivos, con mayor tolerabilidad, eficacia y centrada en mejorar la calidad de vida.
“La individualización de la terapia en hemodiálisis es clave para mejorar los resultados clínicos porque existe una gran diversidad, tanto de pacientes como de partes de la terapia que se pueden modificar. Existe un perfil muy variable de pacientes, en edad y en comorbilidad, y cada uno va a precisar unos requerimientos distintos. Con respecto a las variables de la terapia, la tecnología ha avanzado tanto que permite hacer una diálisis de mayor precisión, y la individualización es más sencilla”, afirma la Dra. Vega Martínez.
En su opinión, “los avances que más permiten personalizar los tratamientos de hemodiálisis son los biosensores y biocontroles, en especial los relacionados con la velocidad de ultrafiltración. Esto permite adaptar la ultrafiltración en tiempo real a la tolerancia que en ese momento presenta el paciente. En este sentido, el módulo de FME es muy sencillo de interpretar y de utilizar. Además, se complementa con el módulo de sodio, incorporado recientemente, que evalúa, en tiempo real, los movimientos de sodio tanto por difusión como por convección durante la ultrafiltración”.
Un aspecto clave es el cuidado del periodo interdiálisis, donde se produce gran parte del impacto en la salud del paciente. La evidencia científica muestra que una ganancia excesiva de peso y ultrafiltraciones demasiado rápidas se asocian a mayor riesgo
cardiovascular y mortalidad. Según el Informe Anual 2023 de la REDinREN y el United States Renal Data System 2023, los pacientes en hemodiálisis presentan altas tasas de morbimortalidad cardiovascular, lo que refuerza la necesidad de estrategias más
individualizadas para reducir riesgos y mejorar la supervivencia.
Hacia una hemodiálisis sostenible
Para Naciones Unidas la sostenibilidad reside en “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”
El sector sanitario contribuye hasta con un 5 % en las emisiones globales.
Para el Dr. Rafael García Maset “la sostenibilidad en el entorno de la hemodiálisis es un aspecto clave. Se trata de encontrar el equilibrio entre ofrecer una atención segura y eficaz, y reducir al mismo tiempo la huella ambiental que esta terapia genera”.
Prevención y actuación son los pilares clave sobre los que se asientan las estrategias para minimizar el impacto ambiental sin comprometer la calidad de la atención.
La hemodiálisis consume agua y electricidad, al tiempo que genera residuos. Según un reciente estudio, una sesión de hemodiálisis consume casi 500 litros de agua, el equivalente al consumo diario de agua de cuatro personas, mientras que la media de consumo eléctrico ronda los 13 kWh, lo que equivale al consumo diario de energía de tres personas.
Como explica el Dr. García Maset, “las iniciativas que se están implementando en las unidades de hemodiálisis para reducir el impacto ambiental se centran en tres ámbitos: la disminución del consumo de agua, la minimización del consumo de energía y la mejora de la gestión de residuos, con la puesta en marcha de distintas medidas al respecto”.
Entre las medidas que favorecen una mayor sostenibilidad en los centros de hemodiálisis se encuentran la realización de cambios en climatización y aislamiento, que pueden llegar a alcanzar una reducción del 34 % en el consumo de energía; en el tipo de envase de algunos productos, tales como pasar de garrafas rígidas a bolsas flexibles, lo que supone una reducción del 34 % en la emisión de plásticos por sesión, o el cambio a un
sistema centralizado, que reduce las emisiones de plástico en un 70 %; también el cambio hacia el ácido cítrico en el líquido de desinfección, que reduce los residuos peligrosos y es medioambientalmente más sostenible, según el estudio realizado por la Fundación Renal Española, que ha analizado el impacto medioambiental de 20 centros de 4 comunidades autónomas durante 5 años.
Además, el tipo de planta de agua también desempeña un papel relevante, ya que no todos los diseños son igual de eficientes, llegando a encontrarse diferencias de consumo de hasta 280 litros por sesión y 9 kWh/sesión.
Para alcanzar una diálisis más sostenible “es necesario integrar criterios medioambientales en todas las fases de la atención sanitaria, desde la planificación y el diseño de la instalación, pasando por el control y mantenimiento de los sistemas hasta la adecuación y personalización de las pautas de tratamiento en función de las necesidades clínicas de cada paciente”, concluye el Dr. García Maset.
