El experto explica cómo el estilo de vida influye directamente en el envejecimiento del organismo a través de una hormona poco conocida pero fundamental: la proteína klotho
La relación entre el ejercicio físico y la longevidad ha sido objeto numerosos estudios en la comunidad médica. El nefrólogo Borja Quiroga, en una conversación en el pódcast Cómo comes de la Cadena SER, abordó cómo el estilo de vida influye directamente en el envejecimiento del organismo a través de una hormona poco conocida pero fundamental: la proteína klotho. Este compuesto, producido en los riñones, actúa como una barrera natural frente al deterioro celular y está estrechamente vinculado con la actividad física y la alimentación.
Quiroga explicó que la proteína klotho fue descubierta en 1997 por el investigador japonés Kuro, quien observó que al eliminarla genéticamente en ratones, estos envejecían de manera acelerada. “En vez de con tres años, que es lo habitual, se morían durante la adolescencia ratonil a los tres meses y se morían de viejos”, señaló el médico durante la entrevista. Este hallazgo, según el especialista, abrió una nueva vía de estudio sobre cómo los hábitos de vida pueden influir en la producción de esta hormona protectora.
El nefrólogo destacó que la disminución de klotho se asocia no solo con la enfermedad renal, sino también con factores modificables como la inactividad física y el consumo frecuente de alimentos ultraprocesados. “Cuando dejo de hacer deporte y cuando vuelvo a hacerlo, regenero klotho. Ojo a eso, que está al alcance de todo el mundo”, advirtió.
El ejercicio, clave para una vida más larga
Consciente del papel del movimiento en la salud, Quiroga insiste en la necesidad de incorporar el ejercicio físico regular en la rutina diaria. “Hay que tener en mente intentar hacer deporte entre 90 y 150 minutos de ejercicio de cardio a la semana”, recomendó, señalando que la práctica de actividad aeróbica combinada con ejercicios de fuerza es fundamental para activar la producción de klotho y mejorar la función renal.
El médico compartió además que estudios recientes avalan estos efectos: “En este artículo, que se acaba de publicar, se demuestra cómo aquellos pacientes que realizan un ejercicio isométrico de 90 minutos a la semana son precisamente aquellos que consiguen alargar su supervivencia hasta en cuatro años”.
Esta relación directa entre actividad física y longevidad respalda las recomendaciones internacionales sobre salud y movimiento. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad por enfermedades no transmisibles. Según la OMS, las personas que no realizan suficiente ejercicio tienen un riesgo de muerte entre un 20% y un 30% mayor que las que son físicamente activas.
El organismo internacional detalla que en adultos, la práctica regular de actividad física reduce el riesgo de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2. Además, mejora la salud mental, la calidad del sueño y el control del peso corporal. En este sentido, las recomendaciones de Quiroga se alinean con las pautas oficiales, que sugieren realizar 150 semanales de actividad moderada.
La alimentación, otro factor determinante
Además del ejercicio, el nefrólogo subraya la importancia de una dieta equilibrada y libre de fósforo inorgánico, presente en numerosos productos ultraprocesados. “Lo que tiene que hacer la alimentación es ser libre de fósforo inorgánico y el fósforo inorgánico es un gran aditivo y conservante”, explicó. Este tipo de compuestos, identificables en las etiquetas con códigos como E-338 o E-450, sobrecargan el trabajo de los riñones y reducen la producción de klotho, acelerando el envejecimiento celular.
El especialista advierte que el fósforo natural de los alimentos frescos no representa un problema, pero el contenido artificial de los procesados sí supone un riesgo. “Entonces podríamos llegar a decir que el que come mucho ultraprocesados envejece más que el que no lo hace”, afirmó. Por ello, aconseja seguir dos reglas básicas: “Si quieres ser un poquito menos viejo, tienes que hacer dos cosas. La primera, no comer fósforo, que es sinónimo de no comer ultraprocesados, y la segunda, realizar ejercicios de fuerza”.
Fuente: El Confidencial
