El Instituto Mexicano de Investigaciones Nefrológicas llevó a cabo el LXXII Congreso Internacional de Nefrología del 3 al 6 de diciembre en la ciudad de Mérida, Yucatán, teniendo como sede el Centro Internacional de Congresos. El evento reunió a profesionales de la salud con el objetivo de actualizar conocimientos, intercambiar experiencias y fortalecer la práctica clínica en beneficio de los pacientes y del desarrollo de la especialidad.
El congreso contó con la participación de expertos nacionales e internacionales, quienes compartieron avances y perspectivas orientadas a mejorar los sistemas de vigilancia, diagnóstico y tratamiento de las enfermedades renales, contribuyendo al progreso de la nefrología en México.
Durante el encuentro, el Instituto Mexicano de Investigaciones Nefrológicas reafirmó su compromiso con la educación médica continua, poniendo énfasis en los principales desafíos que enfrenta el país en materia de salud renal.
El viernes 5 de diciembre se desarrolló el módulo “Atención Centrada en el Paciente”, coordinado por el Dr. Ernesto López Almaraz, y Marisol Robles, creadora y actual presidenta de la Fundación Mario Robles Ossio. En ella participó Noelia Moyá, técnica de Federación Nacional de Asociaciones ALCER que compartió su testimonio desde el punto de vista de la persona con enfermedad renal.
En este espacio se presentaron diversas ponencias enfocadas en la experiencia del paciente con enfermedad renal crónica, la importancia de una atención integral y la necesidad de una visión personalizada en el tratamiento.
Dentro de este módulo se presentó la ponencia titulada “Lo que las personas con enfermedad renal queremos enseñar más allá de los números”, en la que se abordó la experiencia de vivir con enfermedad renal diagnosticada desde los primeros meses de vida, tras más de tres décadas de evolución y múltiples trasplantes. La exposición destacó la dimensión humana de la enfermedad, poniendo el énfasis en cómo esta impacta en la identidad, las emociones y la vida cotidiana del paciente, más allá de los datos clínicos.
Asimismo, se subrayó la relevancia de una comunicación sanitaria clara y empática, en la que el paciente sea escuchado y comprendido como persona, y no tratado únicamente como un caso clínico. También se resaltó el papel fundamental de las asociaciones de pacientes, en particular ALCER, por su labor de acompañamiento, información y apoyo emocional a quienes reciben un diagnóstico reciente.
La ponencia concluyó que, para mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad renal, resulta indispensable mirar a la persona detrás de los números y reconocer su historia, promoviendo una atención verdaderamente centrada en el paciente y no solo en el diagnóstico.

