La Federación Nacional ALCER ha llevado a cabo durante el año 2025 un estudio sobre las necesidades de las mujeres con enfermedad renal en tratamiento de diálisis.

En la encuesta han participado un total de 73 mujeres en tratamiento de hemodiálisis, con el objetivo de identificar y conocer sus principales necesidades. El estudio ha recogido diversas situaciones relacionadas con la experiencia de las mujeres con enfermedad renal, abordando distintos ámbitos de su vida. Los temas analizados han sido los siguientes:

  • Salud y tratamiento
  • Discapacidad y tratamiento
  • Impacto emocional y psicológico
  • Situación socio laboral
  • Calidad de vida

Una vez analizados los resultados de la encuesta, se han identificado las siguientes necesidades.

Según el estudio, las mujeres con enfermedad renal crónica sometidas a tratamiento de diálisis presentan un conjunto de necesidades específicas que derivan de la interacción entre la propia enfermedad, el tratamiento, las condiciones sociofamiliares y el impacto funcional asociado.

Estas necesidades pueden agruparse en las siguientes dimensiones:

  1. Necesidades clínicas y de tratamiento
  • Acceso a modalidades de diálisis adecuadas a sus condiciones físicas y a su entorno personal.
  • Información clara, comprensible y adaptada sobre el proceso de diálisis, complicaciones y autocuidados.
  • Manejo integral del dolor, la fatiga y otras comorbilidades frecuentes en la ERC avanzada. • Continuidad asistencial y seguimiento multidisciplinar para la detección precoz de complicaciones.
  1. Necesidades funcionales
  • Adaptación de actividades de la vida diaria, dada la elevada prevalencia de discapacidad y limitaciones físicas.
  • Programas de rehabilitación y fisioterapia para preservar la movilidad y la autonomía.
  • Ayudas técnicas y apoyo para el desempeño de tareas cotidianas cuando la discapacidad es severa.
  1. Necesidades psicosociales
  • Apoyo emocional ante el impacto de la ERC y la carga del tratamiento, así como en la gestión del estrés, ansiedad y cambios en la autoimagen.
  • Acompañamiento terapéutico para abordar la incertidumbre, el duelo por la pérdida de capacidades y el desgaste psicológico prolongado.
  • Fortalecimiento de redes de apoyo familiar y social, especialmente en mujeres con responsabilidades de cuidados.
  1. Necesidades socio-laborales
  • Orientación laboral y asesoramiento sobre compatibilidad entre empleo y diálisis.
  • Acceso a recursos que faciliten la reinserción laboral cuando sea posible.
  • Asesoramiento sobre prestaciones sociales, discapacidad e incapacidad laboral.
  1. Necesidades educativas y de empoderamiento
  • Formación continuada en autocuidados, nutrición, adherencia terapéutica y manejo del tratamiento.
  • Empoderamiento para tomar decisiones informadas sobre su proceso de enfermedad.
  • Promoción del autocontrol y la autogestión dentro de los límites marcados por su estado de salud.
  1. Necesidades familiares y de conciliación
  • Apoyo en la gestión de cargas familiares y de cuidado, especialmente en mujeres que continúan siendo responsables de tareas domésticas o del cuidado de otros miembros.
  • Intervenciones dirigidas a la familia para fomentar la comprensión del proceso, la corresponsabilidad y la adaptación al tratamiento.
  1. Necesidades en relación con la calidad de vida
  • Acciones para mejorar el bienestar emocional, social y funcional.
  • Fomento del ocio, la participación social y el mantenimiento de roles significativos.
  • Atención integral que reduzca el impacto económico, emocional y social de la ERC

Una vez analizadas las necesidades de las mujeres con enfermedad renal crónica en tratamiento de diálisis, se presentan a continuación una serie de propuestas de actuación de cara al futuro.

La experiencia de las mujeres en diálisis es multidimensional y requiere un enfoque integral que abarque aspectos clínicos, funcionales, psicosociales, educativos, familiares y socio-laborales.

La atención centrada en la persona y sensible al género permite:

  • Optimizar el manejo de la enfermedad y sus complicaciones.
  • Mantenerla autonomía y la funcionalidad.
  • Reducir la carga emocional y mejorar la calidad de vida.
  • Favorecer la conciliación de roles familiares y laborales.
  • Empoderara las mujeres en la gestión de su enfermedad y la toma de decisiones informada