Desde la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N), la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN) y la Federación Nacional de Asociaciones ALCER (ALCER), valoran de forma muy positiva la aprobación del nuevo documento que pone el foco en la prevención, la detección precoz y un abordaje integral que ayudará a mejorar la calidad de vida de los pacientes y a optimizar los recursos del sistema sanitario.
Profesionales sanitarios y pacientes renales destacan igualmente que el documento de consenso impulse la continuidad asistencial y la coordinación entre niveles, especialmente con los médicos de Atención Primaria, así como la equidad y el protagonismo de pacientes y personas cuidadoras.
La detección precoz y tratamiento temprano del deterioro de la función renal puede retrasar hasta en 20 años el ingreso en diálisis o trasplante. Con una simple muestra de sangre y orina y con pruebas sencillas y económicas se puede conocer la función del riñón en la población de riesgo: personas con hipertensión, diabetes y/o sobrepeso u obesidad, antecedentes de enfermedad cardiovascular o de enfermedad renal.
Madrid, 09 de abril de 2025.- Los profesionales sanitarios implicados en la atención y tratamiento de la Enfermedad Renal Crónica (ERC) en España, representados por la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) y la Sociedad Española de Enfermería Nefrológica (SEDEN), y los pacientes renales, representados por la Federación Nacional de Asociaciones de Pacientes Renales ALCER, han aplaudido de forma muy positiva la aprobación por parte del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) del “Documento de consenso para el abordaje de la ERC”, una estrategia que establece la hoja de ruta para el periodo 2025-2028 en el ámbito de esta patología.
Este documento se enmarca en el desarrollo de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad del Ministerio de Sanidad, en el que la ERC se integró como problema de salud prioritario y prevalente en nuestro país. Ha sido fruto del trabajo conjunto entre profesionales, sociedades científicas (S.E.N. y SEDEN), asociaciones de pacientes (ALCER) y comunidades autónomas con el Ministerio, con el fin de impulsar un modelo asistencial más proactivo, coordinado y centrado en la persona, favoreciendo el diagnóstico precoz y un abordaje integral que contribuya a mejorar la calidad de vida de los pacientes renales y a optimizar los recursos del sistema sanitario.
El presidente de la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N), Emilio Sánchez, ha valorado de forma muy positiva este hito y ha señalado que los objetivos prioritarios de este documento de consenso son mejorar la prevención, la detección precoz y el tratamiento temprano de la ERC cuando aún es posible revertir el daño renal o retrasar su progresión.
Profesionales sanitarios y pacientes renales han valorado igualmente que el documento impulse la continuidad asistencial y la coordinación entre niveles —especialmente el trabajo con los médicos de Atención Primaria y el resto de especialistas que tratan enfermedades crónicas relacionadas con la enfermedad renal como las cardiovasculares, diabetes u obesidad—, así como la equidad y el protagonismo de pacientes y personas cuidadoras. Todo ello incorpora la perspectiva de un abordaje integral de las enfermedades crónicas que combina promoción, prevención, diagnóstico precoz, tratamiento, seguimiento y rehabilitación.
Con este documento de consenso a nivel nacional se garantiza la aplicación y adaptación de esta nueva estrategia de la ERC a las diferentes realidades de las comunidades y regiones de España, lo que supone un avance importante para la asistencia sanitaria. Especialmente, permitirá que la prevención y la detección precoz de la ERC den un gran salto y contribuyan a frenar el crecimiento que esta patología ha experimentado en los últimos años en nuestro país y en todo el mundo.
Hace unos meses, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó en su 78ª Asamblea una resolución histórica para priorizar la salud renal en su agenda global de cara a los próximos años. Esto ha supuesto, por primera vez, el reconocimiento de la ERC como un problema creciente de salud pública a nivel mundial, así como de la carga económica y social que implica para los sistemas sanitarios y para las personas afectadas.
El documento aprobado por el CISNS establece medidas concretas para mejorar y transformar la atención sanitaria en cuatro ejes fundamentales. En primer lugar, la detección precoz en población de riesgo, priorizando el cribado anual mediante análisis de sangre y orina en personas mayores de 60 años y en pacientes con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad o enfermedades asociadas.
En segundo lugar, la mejora de la coordinación asistencial, definiendo criterios claros para la derivación de pacientes desde Atención Primaria a especialistas como Nefrología, Medicina Interna o Geriatría, y potenciando las e-consultas para reducir los tiempos de espera.
En tercer lugar, la incorporación de tecnología al servicio del paciente, mediante la integración de sistemas de alerta automática en las historias clínicas electrónicas para ayudar a identificar casos de riesgo y ajustar tratamientos según la función renal.
Y en cuarto lugar, el fomento del autocuidado, impulsando programas educativos y la toma de decisiones compartida, con la participación activa de asociaciones de pacientes para que las personas tengan un papel protagonista en el cuidado de su salud.
La ERC es una de las enfermedades más desconocidas por la población en España, a pesar de su elevado impacto socio-sanitario y en la calidad de vida de los pacientes. Esto se debe, en parte, a que sus síntomas son poco reconocibles en las fases iniciales, lo que dificulta su diagnóstico precoz. Se trata de una enfermedad silenciosa que suele manifestarse en estadios avanzados, cuando ya es necesario recurrir a tratamientos sustitutivos como la diálisis o el trasplante.
En España, se estima que la ERC afecta al 15% de la población en cualquier estadio, incluyendo personas sin diagnosticar. La prevalencia del tratamiento renal sustitutivo ha aumentado un 30% en la última década, alcanzando las 68.403 personas en diálisis o trasplante. Además, unas 7.300 personas iniciaron este tratamiento en el último año, un 25% de ellas a causa de la diabetes. Esto significa que cada 75 minutos una persona comienza diálisis o recibe un trasplante renal.
La mortalidad por ERC ha crecido significativamente en los últimos años y, de continuar esta tendencia, podría convertirse en la quinta causa de muerte en España en 2040 y la tercera en Europa en 2050.
Conocida como la “epidemia silenciosa”, esta enfermedad presenta una tasa de infradiagnóstico superior al 40%. Su crecimiento está relacionado con factores de riesgo como la diabetes y la enfermedad cardiovascular (responsables del 40% de los casos), además de la obesidad, la hipertensión arterial o el tabaquismo, muchos de los cuales son prevenibles.
Por ello, los especialistas insisten en la importancia de la prevención primaria mediante hábitos de vida saludables, abandono del tabaco, control del peso y práctica de ejercicio físico. Asimismo, destacan la relevancia de la prevención secundaria, basada en la detección precoz y el tratamiento temprano para frenar la progresión de la enfermedad y sus complicaciones.
La detección precoz y el tratamiento temprano del deterioro de la función renal pueden retrasar hasta en 20 años la necesidad de diálisis o trasplante. Esto puede lograrse con un sencillo análisis de sangre y orina para medir la creatinina y la albúmina, una estrategia que se irá implantando en todas las comunidades autónomas para actuar en los primeros estadios de la enfermedad y frenar su avance.
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