Cerca de 30.000 pacientes con enfermedad renal crónica están en tratamiento de diálisis en España. Cada paciente se somete cada semana a tres sesiones de hemodiálisis -hasta cuatro en los casos más complicados-, el procedimiento empleado para filtrar la sangre sustituyendo las funciones del riñón. El impacto ambiental es enorme, teniendo en cuenta que cada sesión se hemodiálisis hospitalaria implica un consumo de 400 litros de agua, 22 kWh de electricidad y la generación de 2 kilos de residuos.

Durante años, la unidad de nefrología del hospital Clínic de Barcelona y los responsables de sostenibilidad del centro han intentado reducir la huella ambiental de la hemodiálisis, sin comprometer la calidad asistencial, hasta conseguir un modelo con el que se reduce significativamente el impacto de la que es la cuarta actividad hospitalaria no quirúrgica que más emisiones produce.

En un año el Clínic ahorra el agua equivalente al consumo de 7 familias y la luz de 18 viviendas
“En un contexto en que el sector sanitario es responsable de aproximadamente el 5% de las emisiones globales –casi tres veces el impacto de la aviación- iniciativas como esta evidencian el margen de mejora del sistema sanitario para avanzar hacia modelos más sostenibles, siempre garantizando la seguridad y los resultados clínicos”, afirman fuentes del Clínic.

Entre el hospital y el centro de hemodiálisis periférico, en el Clínic se llevan a cabo entre 70 y 80 sesiones de hemodiálisis al día. Marta Arias, consultora de la unidad de nefrología y Gerard Pereda, responsable de tratamiento de residuos, comenzaron a medir los indicadores de consumo de esta actividad para poder implementar diferentes líneas estratégicas de sostenibilidad.

“Nunca vamos a conseguir mitigar por completo el impacto medioambiental, porque tenemos que ofrecer un tratamiento, pero sí aplicar una multiplicidad de medidas para reducirlo”, explica la doctora Arias. Una de las grandes claves, afirma, es la implicación de todos los estamentos profesionales, desde médicos hasta enfermería y auxiliares.

El año 2025 representó un punto de inflexión en la estrategia del Clínic, según Arias. Con relación al año anterior, se registró una reducción del 22% en las emisiones de Co2 por sesión de diálisis, de 7,2 kilos a 5,2 kilos (el promedio internacional se situa entre 8 y 12 kilos). Asimismo, el consumo eléctrico bajó de 24 kwh a 18 kWh, un 21,8%. El consumo de agua por sesión descendió de un año a otro de 424 a 325 litros, un 11,5%. Y el consumo de residuos (jeringuillas, bolsas de diálisis, filtros) pasó de 2,3 kilos a 1,7.

El Clínic incentiva las terapias domiciliarias para evitar desplazamientos
Según cálculos del hospital, la reducción de 18.725 toneladas de CO2 en un año equivale a más de 140.000 km en coche o 90 vuelos de ida Barcelona-Madrid. El ahorro de 559 m3 de agua equivale al consumo anual de 7-8 familias o a 9.300 duchas de 5 minutos. Y los 62.012 kWh rebajados en electricidad se asimila al consumo eléctrico anual de 18-20 viviendas.

Una de las claves de la mejora consiste en incentivar las terapias domiciliarias. La diálisis peritoneal y la hemodiálisis casera crecieron un 40% en el Clínic el pasado año, lo que convierte este hospital en uno de los más sostenibles del país. Esto implica una importante reducción del uso de ambulancias y transporte privado.

Fuente: www.lavanguardia.com