La obesidad ya no se entiende como un problema exclusivamente relacionado con los hábitos de vida, sino como una enfermedad compleja estrechamente vinculada con la diabetes, la enfermedad renal y la enfermedad cardiovascular. En el 32º Congreso Nacional de la SEMG, se analizan las nuevas estrategias de prevención y tratamiento, así como el papel de la Atención Primaria en la identificación temprana de los pacientes de riesgo
La relación entre obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad renal crónica y enfermedad cardiovascular centró, este viernes, una de las ruedas de prensa celebradas en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG). Allí se abordó el concepto de síndrome cardio-reno-metabólico y se repasó las herramientas disponibles para intervenir de forma precoz y evitar la progresión hacia complicaciones graves.
Yasmín Drak, integrante del Grupo Cardiovascular de la SEMG, incidió en la importancia del cribado y la detección temprana. Según explicó, identificar de forma precoz a los pacientes con factores de riesgo permite actuar antes de que evolucionen hacia complicaciones cardiovasculares o renales. Recordó que la Atención Primaria ocupa una posición privilegiada para detectar estas alteraciones mediante pruebas sencillas y accesibles, incluso antes de que aparezcan síntomas.
Por su parte, Isabel Egocheaga, responsable del Grupo Cardiovascular de la SEMG, remarcó que corazón, riñón y metabolismo forman parte de un sistema estrechamente interrelacionado. Expuso que la obesidad, la diabetes, el daño renal y el riesgo vascular no son enfermedades aisladas, sino manifestaciones de un mismo proceso patológico. Esta visión integrada coincide con la propuesta planteada por la American Heart Association, que ha alertado sobre la necesidad de manejar conjuntamente estas patologías por su progresión silenciosa y su impacto sobre la salud.
Egocheaga destacó que la identificación temprana del riesgo cardio-reno-metabólico permite intervenir antes de que aparezcan complicaciones graves. Para ello, durante el congreso se realizan a los propios profesionales sanitarios pruebas de detección precoz, entre ellas cribados renales mediante análisis capilar y de orina, así como ecografías carotídeas destinadas a detectar signos tempranos de aterosclerosis y afectación vascular.
El objetivo de esta iniciativa es sensibilizar tanto a médicos como a pacientes sobre la importancia de la prevención. Estas pruebas pueden solicitarse desde Atención Primaria en personas con factores de riesgo como obesidad, diabetes, hipertensión arterial, hipercolesterolemia o antecedentes cardiovasculares. Además, la responsable del Grupo Cardiovascular de la SEMG sostuvo que «la salud del cuidador es importante«, reivindicando la necesidad de que los propios profesionales sanitarios también cuiden su salud.
