Los pacientes confían en que estos avances en trasplantes lleguen a España gracias a la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías y la investigación científica
El trasplante de órganos ha salvado millones de vidas y constituye uno de los mayores avances de la medicina moderna. Sin embargo, la escasez de órganos sigue siendo el principal obstáculo para responder a las necesidades de los pacientes. Cada año se realizan en el mundo alrededor de 172.000 trasplantes, una cifra muy alejada de la demanda real, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sitúa entre 1,5 y 2 millones de procedimientos anuales. Ante este escenario, la comunidad científica trabaja en nuevas alternativas que permitan ampliar las opciones terapéuticas más allá de la donación convencional.
Una de las líneas de investigación que más expectación genera es el xenotrasplante, es decir, el trasplante de órganos procedentes de animales —principalmente cerdos modificados genéticamente— para hacerlos compatibles con el organismo humano. Aunque los primeros ensayos clínicos realizados en Estados Unidos todavía han mostrado resultados limitados, los expertos consideran que representan un primer paso hacia una posible solución a la falta de órganos. Paralelamente, también avanzan otras investigaciones, como la creación de órganos a partir de células madre o la bioimpresión en 3D, tecnologías que aspiran a ofrecer órganos personalizados y reducir la necesidad de inmunosupresión.
Daniel Gallego, paciente renal y miembro de la Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha contra las Enfermedades del Riñón (ALCER), confía en que a largo plazo el xenotrasplante pueda convertirse en una herramienta útil para paliar la escasez de órganos. «Hay escasez de órganos y hacen falta más donantes de los que hay ahora. Por eso, una de las principales líneas de investigación para paliar esta falta es el xenotrasplante», explica en una entrevista para ConSalud.es. En su opinión, modificar genéticamente órganos de cerdo para hacerlos compatibles con el ser humano constituye una de las vías de investigación con mayor recorrido inmediato.
«Algunos pacientes han sobrevivido meses. En el futuro seguramente eso va a mejorar y, si la esperanza de vida es de años, habrá que valorar si es viable trasladarlo a España»
No obstante, Gallego recuerda que los primeros pasos nunca son sencillos. «En Estados Unidos ya han puesto en marcha estos trasplantes, y aunque no han tenido buen pronóstico, debemos confiar en que la medicina va aprendiendo», señala. Aun así, cree que estos procedimientos podrían consolidarse cuando se hayan agotado otras alternativas terapéuticas. «Algunos pacientes han sobrevivido meses. En el futuro seguramente eso va a mejorar y, si la esperanza de vida es de años, habrá que valorar si es viable trasladarlo a España», apunta.
DESARROLLO DE ÓRGANOS A PARTIR DE CÉLULAS MADRE
Junto al xenotrasplante, el representante de ALCER destaca otra línea de investigación aún más ambiciosa: la creación de órganos personalizados mediante células madre. El objetivo sería desarrollar un riñón idéntico al del propio paciente, evitando así el rechazo inmunológico y la necesidad de medicación inmunosupresora. «Esto sería increíble», resume. Sin embargo, Gallego reconoce que se trata de una tecnología mucho más compleja porque el riñón desempeña funciones endocrinas y metabólicas muy sofisticadas, lo que ralentiza su desarrollo frente a otros órganos.
A pesar de ello, Gallego no pierde de vista el potencial de estas investigaciones. «El futuro sería que todo el mundo no tuviera que pasar por diálisis porque pudiera fabricarse un riñón a la carta, idéntico al suyo y sin necesidad de inmunosupresión», afirma. Aunque considera que todavía se trata de un horizonte lejano, confía en que la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías y los avances biomédicos aceleren el camino hacia soluciones que hoy todavía parecen una utopía.
REGULACIÓN Y ÉTICA EN TRASPLANTES
Sin embargo, la incorporación de estas innovaciones no dependerá únicamente del progreso científico. Gallego recuerda que antes será necesario resolver importantes cuestiones regulatorias y éticas. En España todavía no se ha realizado ningún xenotrasplante y, según explica, antes deberán pronunciarse las autoridades europeas sobre el marco legal que regulará estos procedimientos. «Hasta que esto no se regule por el Consejo de Europa y realmente esté aprobado, no se va a hacer», sostiene.
Para el paciente renal, uno de los principales retos será preservar el carácter altruista que ha definido históricamente la donación de órganos. «Lo que queremos es que los órganos se sigan donando de manera altruista», subraya. En este sentido, advierte de que la llegada de órganos creados en laboratorio o procedentes de animales podría abrir interrogantes sobre su consideración legal y sobre quién tendría acceso a ellos. «Este futuro abre un debate ético que nos acompañará en los próximos años», reflexiona.
INCORPORAR LA EXPERIENCIA DEL PACIENTE
Más allá de la investigación, Gallego considera que aún existen aspectos mejorables en el acceso al trasplante y en la atención a los pacientes. A su juicio, las administraciones sanitarias deberían incorporar de forma sistemática la experiencia de quienes conviven con la enfermedad renal. «Si preguntamos a los pacientes por su experiencia y por sus resultados en salud, seguro que tenemos un montón de información y podemos mejorar el acceso al trasplante», asegura.
Además, la evaluación del éxito de un trasplante no debería limitarse a los indicadores clínicos. Como concluye Gallego, deben tenerse en cuenta los resultados sociales y personales para que el trasplante permita a los pacientes recuperar, en la medida de lo posible, su proyecto de vida. «No solo es sobrevivir, también hay que tener calidad de vida».
Fuente: ConSalud
