El IX Congreso Nacional de la Federación Española de Diabetes (FEDE) se celebró con un marcado enfoque en la conexión entre los sistemas cardiovascular, renal y metabólico, especialmente en el contexto de la diabetes tipo 2. En España, la prevalencia de esta enfermedad había alcanzado el 13,1%, mientras que a nivel mundial se estimaba que 589 millones de adultos convivían con ella. En este marco, los expertos subrayaron que la diabetes, la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal mantenían una estrecha relación, lo que hacía imprescindible promover un abordaje integral y un diagnóstico temprano.
Durante el congreso, Boehringer Ingelheim organizó un taller práctico destinado a concienciar sobre dicha interconexión. Paralelamente, la Federación Nacional de Asociaciones ALCER en colaboración con la compañía, desarrolló la campaña de cribado “Actúa por tus Riñones”, orientada a detectar de manera precoz posibles alteraciones compatibles con enfermedad renal crónica.

En el marco de esta campaña se evaluó a 53 participantes, cuyas muestras fueron analizadas en la Clínica Universidad de Navarra mediante colorimetría e inmunoturbidimetría. Los datos mostraron que el 60% de las personas que participaron eran mujeres y que el 38% tenía menos de 30 años. Además, el 68% contaba con formación superior y el 70% se encontraba laboralmente activo.
El análisis reveló que el 77% de los asistentes presentaba al menos un factor de riesgo previo de enfermedad renal, principalmente diabetes y edad superior a 60 años. Entre quienes presentaban factores de riesgo, la mayoría acumulaba uno o dos elementos asociados. Además, el tabaco se identificó como el factor más determinante: el 14% de las personas fumadoras evaluadas mostró riesgo de ERC, seguido de la diabetes, con un 7% de participantes afectados.
La evaluación renal basada en la guía KDIGO 2024 determinó que un 8% de los participantes presentaba riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica. De ellos, un 6% mostró un riesgo moderado y un 1% un riesgo alto. Resultó especialmente relevante que el 50% de las personas en riesgo no tenía factores de riesgo previos, lo que reforzó la importancia del cribado poblacional incluso en sujetos asintomáticos o sin antecedentes. Entre quienes sí tenían factores de riesgo, solo un 2% presentó riesgo de ERC, mientras que entre los participantes sin factores previos, el riesgo ascendió al 16%.

En total, la campaña permitió identificar cuatro posibles casos de riesgo de enfermedad renal crónica entre los 53 asistentes evaluados. Los responsables del proyecto destacaron además la excelente valoración por parte de quienes participaron, ya que la iniciativa obtuvo un índice de recomendación (NPS) de 100, acompañado de comentarios positivos sobre la rapidez de los resultados y la cercanía en el trato recibido.
El congreso y la campaña pusieron de manifiesto la necesidad de seguir impulsando la educación en salud renal y la detección temprana. Asimismo, reforzaron el papel activo de los pacientes, quienes contribuyeron con sus experiencias al diálogo sobre la interconexión cardiovascular-renal-metabólica. Según el Barómetro Interconectados, cerca del 90% de los encuestados consideraba insuficiente la información disponible sobre esta relación, lo que evidenció la importancia de iniciativas de sensibilización como la llevada a cabo por FEDE, ALCER y Boehringer Ingelheim.
