Garrido volvía de Mallén a Tudela de jugar en el club de la localidad aragonesa de scalextric, al que era muy aficionado

Emilio Garrido Sáez, fallecido en un accidente de tráfico en Aragón, era, a sus 57 años, un ejemplo de lucha y superación. Nació con una patología de riñón que le llevó a ser trasplantado hasta en cuatro ocasiones, una enfermedad que también sufre su hermana Ana, trasplantada en dos ocasiones. Tenía otra hermana, Silvia, enfermera en el Complejo Hospitalario de Navarra.
Toda su familia ha estado muy implicada en ALCER, de cuya delegación en la Ribera es responsable su padre Emilio. Su madre, Carmen, falleció hace unos dos años. Precisamente su padre le donó el último riñón que le trasplantaron. 
Emilio Garrido Sáez estaba casado con Gertru Arias, enfermera a la que conoció cuando recibía tratamiento en una clínica de Barcelona.

A pesar de su enfermedad, sus ganas de superación no le frenaron en ninguna faceta de la vida. Actualmente era el director de la planta de residuos de Aspace en Aoiz y durante los últimos cuatro años presidió la Orden del Volatín de Tudela, una entidad que trabaja desde hace décadas por mantener las tradiciones de la ciudad y entre cuyas actividades destaca la organización de las Jornadas de la Verdura de Tudela. Precisamente hace sólo unos días dejó el cargo y le dio el relevo a Celes Sebastián. Incluso llegó a participar en el Campeonato del Mundo de Esquí para trasplantados.

Además de un enorme enamorado de las tradiciones tudelanas, otra de sus aficiones era el scalextric. De hecho, el lunes, al ser festivo en Pamplona, fue a Mallén a jugar en el club de scalextric local. Al regresar a Tudela sufrió el fatal accidente.
Foto: Blanca Aldanondo