El Ministerio de Sanidad ha sido el escenario de la presentación oficial del Manual de Buenas Prácticas de Humanización en las Unidades de Hemodiálisis, un documento pionero y de referencia que busca transformar la experiencia asistencial de las personas con enfermedad renal crónica que requieren este tratamiento vital.

El acto, que subraya el compromiso institucional con una atención sanitaria centrada en la persona, ha contado con la participación destacada de Gabriel Heras La Calle, en representación de la Fundación Humanización de la Sanidad (impulsores del proyecto HU-CI), de la Beatriz Domínguez, directora de la Organización Nacional de Trasplantes y de Daniel Gallego presidente de la Federación Nacional ALCER, , quien ha aportado la voz y la perspectiva de los pacientes.

Gabriel Heras, reconocido impulsor del movimiento de humanización sanitaria a través del Proyecto HU-CI, ha sido el encargado de presentar la guía. Heras ha puesto en valor el carácter coral del manual, desarrollado conjuntamente por pacientes, familiares y profesionales sanitarios, que integra 108 recomendaciones concretas para dignificar el tratamiento de hemodiálisis.

Una guía de 108 buenas prácticas para el bienestar integral

La hemodiálisis es un tratamiento crónico, prolongado y exigente que impacta profundamente en la calidad de vida de los pacientes. El Manual se propone como una herramienta práctica para ayudar a los profesionales a implementar medidas que mejoren el bienestar físico, psicológico, ambiental y la autonomía del paciente renal.

Entre las 108 buenas prácticas recogidas se incluyen acciones enfocadas en:

  • Bienestar Psicológico y Físico: Disminuir el sufrimiento, promover el confort, facilitar el acceso a la valoración nutricional y el ejercicio físico adaptado, y emplear técnicas no farmacológicas para el manejo del dolor.
  • Confort Ambiental: Promover medidas de control de ruido y luz para un mejor descanso durante las largas sesiones de tratamiento.
  • Autonomía del Paciente: Establecer pautas para promover la participación activa del paciente y la formación en autocuidados.
  • Comunicación y Acompañamiento: Fomentar una comunicación más empática y la flexibilización de las normas de acompañamiento familiar.

Daniel Gallego destacó la relevancia del Manual para las personas con enfermedad renal, señalando que la humanización es clave para afrontar el impacto emocional y físico del tratamiento, fomentando una mayor adherencia a la terapia y una mejor relación de confianza con los equipos asistenciales. La guía cuenta con el aval de las principales sociedades científicas y asociaciones de pacientes del ámbito renal, incluyendo la Sociedad Española de Nefrología (SEN) y la Federación Nacional ALCER.