Las personas con enfermedad renal crónica avanzada (ERCA), en tratamiento de diálisis o con un trasplante renal presentan un mayor riesgo de sufrir infecciones y de que estas sean más graves. Esta mayor vulnerabilidad se debe, en gran parte, a las alteraciones del sistema inmunitario asociadas a la enfermedad renal y a determinados tratamientos. Por ello, la vacunación es una medida fundamental para la prevención y protección de la salud.
Las vacunas ayudan a prevenir enfermedades causadas por virus y bacterias, como la gripe, la COVID-19, la hepatitis, el neumococo o el tétanos. En personas con ERCA y en diálisis existen vacunas que han demostrado ser seguras y eficaces, aunque en algunos casos puede ser necesario administrar dosis más altas o dosis de recuerdo, como ocurre con la vacuna frente a la hepatitis B. Por este motivo, es importante que cada persona consulte con su médico o enfermera de referencia para valorar su situación individual.

Entre las vacunas recomendadas para personas con enfermedad renal crónica avanzada y en diálisis se encuentran la vacuna frente a la gripe, de administración anual; la vacuna frente al SARS-CoV-2 (COVID-19), siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad; la vacuna antineumocócica; la vacuna frente a la hepatitis B y, en determinados casos, la vacuna frente a la hepatitis A. También se recomienda mantener actualizada la vacunación frente a difteria, tétanos y tosferina, según los antecedentes previos.
Algunas vacunas, como la triple vírica (sarampión, rubéola y parotiditis) y la varicela, son vacunas vivas atenuadas y están contraindicadas en personas que reciben tratamiento inmunosupresor, como ocurre tras un trasplante. En caso de ser necesarias, estas vacunas deben administrarse y completarse siempre al menos cuatro semanas antes del trasplante renal.
Las personas que van a recibir o ya han recibido un trasplante de riñón también tienen un mayor riesgo de infecciones que pueden comprometer la supervivencia del injerto. Por ello, se recomienda administrar las vacunas antes del trasplante o, dependiendo del tipo de vacuna, a partir de los tres a seis meses posteriores al mismo, cuando la respuesta inmunitaria es más adecuada.

En el caso de las personas trasplantadas, están especialmente recomendadas las vacunas frente a la gripe, la COVID-19, el neumococo, la hepatitis B y la difteria-tétanos. Además, se recomienda la vacunación frente al herpes zóster, a partir de los tres meses tras el trasplante, y la vacuna frente al virus del papiloma humano en mujeres hasta los 45 años, siguiendo las pautas establecidas.
Por último, es fundamental revisar y mantener al día la vacunación de las personas convivientes con pacientes con ERCA, en diálisis o trasplantados, especialmente frente a sarampión, varicela, gripe y COVID-19, con el objetivo de reducir el riesgo de transmisión de infecciones.
ALCER recuerda la importancia de consultar siempre con los profesionales sanitarios de referencia, así como con los servicios de Medicina Preventiva o el Centro de Salud correspondiente, para adaptar las recomendaciones de vacunación a cada situación personal y a la normativa vigente en cada comunidad autónoma, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Sanidad.

